Política

LOS ANIMALES EN EL CONGRESO

“El poder no cambia a las personas, sólo revela lo que verdaderamente son”. José “Pepe” Mujica
Por Alvaro Morales De León

Como si no le bastara con toda la carga de trámites legislativos que en el Senado que preside le toca atender y que requiere de toda la atención y concentración, ahora al senador Roy Barreras, máxima autoridad de esta Corporación Pública, metiéndose en la moda de los “Pet Friendly”, anglicismo usado para significar amistad con las mascotas, ha autorizado el ingreso de mascotas al Capitolio Nacional a todos aquellos senadores y empleados del Congreso que bien deseen hacerlo, autorización que este pasado martes estrenó el senador de Casanare, Josué Alirio Barrera al ingresar con su caballo “Pasaporte” al edificio legislativo.

Afortunadamente el senador “Pet Friendly”, por las condiciones del piso no pudo ingresarlo hasta el interior del recinto de sesiones como era su intención, lo cual hubiese sido muy complicado con otros animales que pudieran encontrarse en dicho recinto.

La hazaña del senador caballista de irrespetar al llamado “Templo de la Democracia” no es única, aunque no haya memoria de un acontecimiento igual y desproporcionado como esta extravagante payasada con la que el llanero legislador quiso burlarse y “perratearse” la disposición dictada por el senador Roy.

Los irrespetos del que ha sido víctima el Capitolio Nacional no se detienen en el estrafalario evento del caballista senador; en ocasiones anteriores este mismo recinto congregacional ha sido ofendido de diversas maneras y con otras animaladas como aquella del 20 de julio de 2018, cuando el profesor Antanas Mockus interrumpiendo el discurso del saliente presidente del Senado, Efraín Cepeda, bajándose el pantalón le mostró las nalgas a los todos los que sesionaban, como manera de protesta contra el gobierno que se iniciaría, el de Ivan Duque.

Y de otros irrespetos al Capitolio, recordamos ese día del mes de julio de 2004 cuando los jefes del paramilitarismo, en ese momento, activos, Ernesto Báez, Salvatore Mancuso y Ramón Isaza, con saco y corbata, y bien sentaditos en elegantes poltronas ubicadas al lado de la silla presidencial del Senado, fueron calurosamente aplaudidos en sus intervenciones, comprobando ese día que efectivamente, para esa época, el 35% del Congreso les pertenecía.

Pero tampoco dentro del listado de irrespetos al Congreso podemos dejar de lado el escaño que en el año 1982 ocupó en la Cámara de Representantes el narcotraficante Pablo Escobar, a quien a pesar del conocimiento que de sus actividades ilícitas se sabía, se le permitió participar en el proceso electoral y por el Partido Liberal.

Del caballo se sabe que además de su nobleza también se destaca su inteligencia, condiciones que probablemente no abunden mucho en algunos miembros del Congreso, como esos que públicamente, producto de borracheras, hacen escándalos y con vehículos oficiales recogen damas de compañías en reconocidos sitios en que se ofrece públicamente la prostitución.

Si de animales hablamos en el Congreso, en el Concejo de Cartagena, aunque nunca ha entrado un caballo como el del senador Alirio Barrera, sí ingresaron dos perros, “el Perro” Villalobos y “el Perro Vargas”, un equino como “El burro” Marrugo, una fiera como “León” Trujillo Vélez, y una “Culebra en frasco” como le decían a Nicolás Curi por sus rabietas.

Los caballos no tienen títulos ni formación académica, como de igual manera ocurre con muchos de los congresistas; lo que sí tienen los caballos es inteligencia y nobleza, cualidades que poco les asiste a muchos de los que representan al pueblo colombiano.

Finalmente, el asunto no es solo de la vida política, es también de la vida religiosa, recordando que en Cartagena no hace muchos años el conocido Pastor Evangélico Johnny Copete ingresó al Templo de su congregación religiosa montado sobre un caballo blanco queriendo enseñar que así sería el regreso del Señor. #noticiasvital #noticiasvital15años

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