La seguridad hídrica en Colombia exige más inversión, protección de fuentes y planeación de largo plazo
La protección de las fuentes de agua, la planeación frente a los eventos climáticos, la movilización de nuevas inversiones y el avance en el tratamiento de las aguas residuales fueron algunos de los principales asuntos abordados durante la agenda de agua y saneamiento del segundo día del 28 Congreso Andesco.
Durante las intervenciones, representantes de organismos multilaterales, autoridades ambientales, Gobierno y empresas prestadoras coincidieron en que la seguridad hídrica debe abordarse desde una perspectiva que contempla el ciclo completo del agua. Esto implica considerar desde los páramos, nacimientos y cuencas que permiten garantizar el abastecimiento, hasta la prestación de los servicios, el saneamiento y el aprovechamiento de los recursos que pueden derivarse del tratamiento de las aguas residuales.
Uno de los puntos planteados durante la jornada fue la necesidad de movilizar mayores recursos hacia el sector, pero también de fortalecer las condiciones institucionales que permitan utilizar de manera adecuada la financiación disponible.
Winston Yu, gerente de Práctica del Agua para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, presentó Water Forward, una iniciativa que reúne a bancos multilaterales de desarrollo, instituciones financieras, fundaciones y aliados de conocimiento con el propósito de contribuir a alcanzar a 1.000 millones de personas hacia 2030.
La iniciativa contempla inversiones relacionadas con agua potable y saneamiento, pero también con el agua destinada a la producción de alimentos, los ecosistemas y la resiliencia. En este contexto, Yu señaló que el desafío no está únicamente en disponer de más recursos, sino en encontrar mecanismos que permitan utilizarlos de manera más eficiente y aprovechar la financiación pública para movilizar capital adicional.
Esta discusión también fue abordada por Germán Sturzenegger, jefe de la División de Agua, Saneamiento y Residuos del BID, quien sostuvo que aumentar la financiación no es suficiente para resolver las brechas existentes en el sector.
«Raramente en nuestro sector los problemas son de infraestructuras. Son más de software que de hardware», afirmó.
Según explicó Sturzenegger, el sector requiere instituciones, reglas e incentivos que permitan ejecutar y mantener las inversiones, además de prestadores con capacidad para acceder a financiación. En esa línea, se destacaron instrumentos como los préstamos, las garantías y los mecanismos destinados a responder frente a eventos climáticos.
La protección de las fuentes de agua fue otra de los asuntos centrales de la agenda. Alfred Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca, planteó la necesidad de ampliar la visión sobre la infraestructura necesaria para garantizar la seguridad hídrica e incorporar la protección de los ecosistemas dentro de esa discusión.
“La seguridad hídrica no empieza en el tubo; la seguridad hídrica empieza en los ecosistemas”, afirmó.
Ballesteros señaló la importancia de incorporar inversiones en microcuencas abastecedoras, páramos, procesos de restauración y gobernanza ambiental. El planteamiento parte de considerar que la disponibilidad del recurso no depende únicamente de las obras destinadas a captar, transportar o tratar el agua, sino también de las condiciones de los ecosistemas que permiten su abastecimiento.
En la misma línea, Gustavo Guerrero, viceministro de Política y Normalización Ambiental, sostuvo que la garantía del servicio comienza antes de llegar a una bocatoma oa una planta de tratamiento. Por ello, planteó reconocer los páramos, nacimientos y cuencas como parte de la infraestructura que permite asegurar la oferta hídrica.
“Todo no empieza en la bocatoma, todo no empieza en la planta de tratamiento”, señaló.
El viceministro también planteó que esta infraestructura natural requiere inversión y mecanismos financieros para su conservación, además de una mayor coordinación entre las instituciones encargadas de la gestión del recurso hídrico.
La necesidad de anticiparse a los riesgos también estuvo presente en las discusiones. Andrés Herkrath, director general del IDEAM, explicó que la información climática e hidrológica debe utilizarse para gestionar los riesgos antes de que se produzcan emergencias y convertirse en decisiones oportunas para sectores como abastecimiento, agricultura, energía y salud.
Herkrath destacó además la importancia de fortalecer la cooperación con las empresas para ampliar las capacidades de observación y procesamiento de información. Según indicó, el IDEAM cuenta con alrededor de 2.500 estaciones en el país, aunque esta cobertura todavía resulta insuficiente en algunas regiones.
Desde la experiencia de México, Víctor Manuel Báez, vicepresidente del Consejo Directivo de ANEAS, planteó la necesidad de modificar la manera en que se aborda la gestión de la seguridad hídrica y pasar de una respuesta posterior a los problemas hacia una planificación de largo plazo.
“Tenemos que cambiar de la lógica de reacción a la lógica de planeación de la seguridad hídrica”, afirmó.
Báez propuso trabajar con horizontes de planeación de entre 20 y 30 años, acompañados de una mayor medición de las fuentes y las redes, reducción de pérdidas, eficiencia operacional y fortalecimiento de la cultura ciudadana.
La discusión sobre el agua también fue planteada desde la perspectiva de una política de Estado. Mónica Paola Saldarriaga, viceministra de Agua Potable y Saneamiento, señaló que el recurso debe abordarse mediante una política que articule la seguridad hídrica con la salud pública, el desarrollo y el ordenamiento territorial.
Este enfoque, según lo planteado durante la jornada, debe comprender las diferentes etapas del ciclo del servicio, desde el abastecimiento y la distribución hasta el alcantarillado y el tratamiento de las aguas residuales, teniendo en cuenta las diferencias entre territorios y las brechas existentes entre las zonas urbanas y rurales.
Saldarriaga también planteó modificar la manera en que se evaluaron los resultados del sector. La propuesta consiste en no limitar la medición a los recursos asignados oa las obras contratadas, sino incorporar resultados efectivos como la reducción de la carga contaminante.
En este contexto, la viceministra propuso avanzar hacia un Plan Nacional de plantas de tratamiento de aguas residuales que esté articulado con la planeación nacional.
“Colombia no llega ni al 50 % de tratamiento en agua residual”, señaló Saldarriaga.
La propuesta también contempla avanzar en el reúso de aguas residuales y en el aprovechamiento de biosólidos, además de evolucionar hacia modelos de biofactorías que permitan recuperar recursos y generar energía a partir de los procesos asociados al tratamiento.
La prevención también fue planteada como un componente de la supervisión a los prestadores de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo. María Stella Garzón, superintendente delegada para Acueducto, Alcantarillado y Aseo, explicó que la Superintendencia busca profundizar un modelo de supervisión preventiva y basado en riesgos.
Para ello, señaló que se utilizará la información disponible en el Sistema Único de Información con el propósito de identificar dificultades antes de que estas puedan comprometer la prestación de los servicios.
“No podemos seguir llegando cuando ya la empresa no se puede levantar financiera, administrativa o técnicamente”, señaló.
Desde el sector empresarial, Santiago Ochoa, coordinador de la Cámara de Acueducto de Andesco y vicepresidente corporativo de Regulación Agua y Saneamiento de EPM, planteó la necesidad de acelerar las decisiones sobre asuntos que llevan varios años en discusión, entre ellos las tasas retributivas, el manejo de biosólidos y el reúso de aguas residuales.
Estos asuntos también fueron relacionados con la posibilidad de ampliar el aprovechamiento de los recursos derivados de los procesos de saneamiento y avanzar hacia esquemas de economía circular.
En ese contexto, la agenda incluyó la discusión sobre biofactorías, recuperación de biosólidos y generación de energía, además del lanzamiento del Comité Estratégico de Biogás y Biometano de Andesco.
El nuevo comité integrará las cámaras de energía y gas natural, acueducto y alcantarillado, aseo y gestión de residuos, y ambiental y sostenibilidad. Su propósito será promover proyectos e identificar barreras técnicas, regulatorias, comerciales y financieras relacionadas con el desarrollo del biogás y el biometano en Colombia.
Las discusiones desarrolladas durante la agenda de agua y saneamiento del segundo día del Congreso Andesco plantearon así una visión que conecta la protección de las cuencas y los ecosistemas con la financiación, la planeación, la prestación de los servicios, el tratamiento de las aguas residuales y el aprovechamiento de los recursos derivados de estos procesos.
El enfoque expuesto durante la jornada también puso sobre la mesa la necesidad de anticiparse a los eventos climáticos, fortalecer las instituciones, mejorar la información disponible y avanzar en inversiones que permitan atender las brechas de acceso, saneamiento y tratamiento de aguas residuales en el país.
