¿QUIÉN LUCIRÁ LA BANDA PRESIDENCIAL?
Por Alvaro Morales de León
A dos meses de la elección presidencial del domingo 31 de mayo de 2026, el panorama político colombiano se ha decantado con una claridad que pocas veces se observa cuando aún falta tiempo para que los ciudadanos acudan a las urnas.
Catorce fueron los candidatos que oficialmente se inscribieron y aparecerán en la Tarjeta Electoral para disputar la primera vuelta presidencial, provenientes de casi todo el espectro ideológico: desde la izquierda del Pacto Histórico hasta la derecha uribista, pasando por expresiones de Centro, Independientes y Movimientos regionales.
Sin embargo, detrás de esta lista de aspirantes, la realidad política sugiere que la contienda efectiva se concentra en apenas tres nombres, y probablemente, en sólo dos.
Las campañas presidenciales comienzan con una proliferación de candidaturas que buscan posicionarse, negociar alianzas o simplemente obtener visibilidad nacional. No obstante, a medida que se acerca la fecha electoral, la competencia real se reduce a quienes cuentan con estructuras partidistas, respaldo político y reconocimiento nacional suficiente para convertir sus aspiraciones en votos efectivos.
En esta ocasión, todo indica que la disputa, en primera vuelta, por la Casa de Nariño gira principalmente
alrededor de las figuras de Iván Cepeda Castro, candidato del Pacto Histórico; de Paloma Valencia Laserna, uribista y representante del derechista Partido Centro Democrático; y de Abelardo de la Espriella, otro representante de la Derecha colombiana.
Esta trilogía simboliza polos ideológicos claramente definidos dentro de la política colombiana. Cepeda representa la continuidad del proyecto político de izquierda que llegó al poder en 2022 y que ahora busca prolongar su influencia en el Ejecutivo.

Paloma Valencia, por su parte, encarna el intento del uribismo y de la Derecha colombiana por recuperar el control del gobierno nacional tras cuatro años de administración petrista; lo cual también se puede decir de Abelardo de la Espriella.
Si se observa fríamente el escenario, los demás candidatos inscritos, que suman once, y representan el 78.5% del total de aspirantes, parecen tener, al menos por ahora, escasas o nulas probabilidades reales de alcanzar la Presidencia. Entre ellos se encuentran figuras conocidas y otras de menor trayectoria nacional: entre ellas: Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras, Miguel Uribe Londoño, Luis Gilberto Murillo, Clara
López, Santiago Botero, Mauricio Lizcano, Sondra Macollins, Carlos Caicedo y Gustavo Matamoros.
Algunos de estos nombres han protagonizado episodios relevantes de la política reciente, pero sus campañas enfrentan dificultades evidentes. Sergio Fajardo, por ejemplo, carga con el peso de varios intentos fallidos por llegar a la Casa de Nariño, lo que para muchos electores se ha convertido en una señal de desgaste político y fracaso.
Claudia López, pese a su notoriedad nacional tras su paso por el Senado y por la Alcaldía de Bogotá, no logró movilizar un respaldo significativo con su propia consulta política reciente.
Otros aspirantes parecen moverse más en el terreno testimonial que en el de la verdadera competencia electoral. Santiago Botero carece de trayectoria política significativa; Roy Barreras, aunque influyente en el Congreso durante años, no ha logrado transformar su visibilidad en una candidatura capaz de entusiasmar al electorado; y Sondra Macollins continúa siendo prácticamente una desconocida para buena parte del país en el escenario político.
A esto se suman candidaturas regionales o con estructuras políticas limitadas, como la de Carlos Caicedo, por ejemplo, quien llega debilitado tras los discretos resultados de su movimiento Fuerza Ciudadana en las recientes elecciones legislativas.
En el caso de otros aspirantes, como Mauricio Lizcano o Gustavo Matamoros, el desafío principal sigue siendo alcanzar un nivel de reconocimiento nacional que permita competir con verdaderas opciones.
En consecuencia, la primera vuelta presidencial podría convertirse más en una gran medición de fuerzas entre tres proyectos políticos que en una disputa abierta entre catorce aspirantes. La verdadera incógnita no parece ser quién pasará a segunda vuelta, sino si alguno de los candidatos logrará romper la barrera del 50% de los votos válidos y evitar el balotaje programado para el 21 de junio o segunda vuelta presidencial.
Si eso no ocurre, si ningún candidato logra superar el 50% de los votos validos depositados, Colombia se encaminaría hacia una segunda vuelta altamente polarizada entre dos visiones opuestas del país. Y será entonces cuando, finalmente, los colombianos decidirán quién lucirá el 7 de agosto de 2026, la Banda Presidencial para el el periodo 2026-2030.
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