LA MEZQUINDAD PATRONAL EN COLOMBIA
Por. Álvaro Morales de León.
En Colombia, el panorama laboral para millones de trabajadores sigue marcado por una profunda desigualdad y una sistemática negación de derechos. A pesar de que la Constitución y la legislación laboral establecen protecciones fundamentales, muchos empleadores, movidos por la mezquindad y el afán de maximizar sus ganancias a toda costa, se niegan a reconocer lo que por justicia y ley corresponde a quienes sostienen con su esfuerzo la economía del país.
Uno de los aspectos más preocupantes es la negativa frecuente de pagar de forma adecuada las horas extras nocturnas. El Código Sustantivo del Trabajo establece que las horas laboradas entre las 9:00 p. m. y las 6:00 a. m. deben pagarse con un recargo adicional del 35%. Sin embargo, en la práctica, son miles los trabajadores que deben quedarse hasta altas horas de la noche sin recibir compensación alguna. Lo que es peor, muchos enfrentan la amenaza de perder su empleo si reclaman lo que les corresponde.
Igual de indignante es la omisión de pagos dobles por el trabajo en domingos y días festivos. La ley colombiana estipula que, salvo excepciones contractuales específicas, el trabajador que labore en estos días debe recibir un recargo del 100%. No obstante, muchos patronos se hacen los ciegos ante esta norma y disfrazan estos turnos como parte de la jornada ordinaria, precarizando aún más las condiciones laborales de quienes ya enfrentan bajos salarios y cargas excesivas.
La situación de las mujeres trabajadoras también pone en evidencia la falta de humanidad de muchos empleadores. El ciclo menstrual puede implicar para algunas mujeres síntomas intensos de dolor, fatiga y malestar general. En lugar de encontrar comprensión y apoyo, muchas trabajadoras se enfrentan a la indiferencia o incluso a represalias si solicitan permisos para ir al médico o simplemente para reposar en casa. Esta falta de empatía refleja no solo una falla ética, sino también una desconexión total con las realidades humanas de la fuerza laboral femenina.
Además, la mezquindad patronal se expresa con especial crudeza en la contratación. En vez de ofrecer contratos a término indefinido, que proporcionan mayor estabilidad y garantías, la mayoría de las empresas recurren a contratos temporales o de prestación de servicios. Estos modelos de vinculación no solo debilitan la seguridad laboral del trabajador, sino que también eluden obligaciones como el pago de prestaciones sociales, vacaciones, cesantías y afiliación al sistema de salud y pensión.
Esta práctica, aunque legal en ciertos contextos, se ha convertido en una herramienta para explotar al trabajador, reduciendo su dignidad a una simple variable de costos. El modelo de relaciones laborales que se impone en Colombia, sustentado en el ahorro a costa del bienestar humano, debe ser confrontado.
La dignidad del trabajador no puede seguir siendo una moneda de cambio para el enriquecimiento de unos pocos. Urge una reforma laboral que no solo fortalezca la inspección y vigilancia del cumplimiento de las normas existentes, sino que también promueva una cultura empresarial basada en la justicia, la equidad y el respeto por los derechos fundamentales de quienes día a día construyen este país con su trabajo.
Colombia no puede aspirar al desarrollo si la mezquindad sigue marcando el pulso de las relaciones laborales. El trabajo digno no es una concesión: es un derecho.
#noticiasvital #noticiasvital17años
