AL FÍN PARIÓ PABLA
Por Alvaro Morales de León.
En casi mis cincuenta años de vivir en un sector aledaño al entorno e influencia de “El Caño Juan Angola” es la primera vez que veo el inicio de unas acciones de poda del tupido manglar y erradicación de invasores que ante la vista ciega de las autoridades del Distrito construyeron sus viviendas en segmentos de sus orillas, quedándonos con la esperanza que los doce mil millones de pesos destinados para este trabajo inicial finalice sin tropiezo alguno.
En este nuevo intento de iniciar la recuperación del Caño Juan Angola las primeras acciones están orientadas a despojar el Caño del tupido y casi selvático mangle en que se habían convertido sus orillas.
Lo que sabemos acerca de la financiación de esta obra es que el alcalde Turbay liberó los recursos financieros necesarios para esta primera parte de la recuperación del Caño Juan Angola, recursos económicos represados en la anterior administración, la de Dau, aclarando que fue en la administración de Dau en la que se elaboró y aprobó este proyecto de recuperación de este importante cuerpo de agua de la ciudad pero que Dau no autorizó, no sabiéndose la razón de su negativa posición.
Aunque usted no lo crea, hubo una época, no muy lejana, en que los aproximados 4 kilómetros de longitud del Caño Juan Angola no sólo eran navegables, sino que además de sus casi tres metros de profundidad pescadores artesanales del sector realizaban faenas de pesca que le garantizaba seguridad alimentaria a sus familias.
Para esas épocas las aguas del Caño eran aguas limpias y casi no existía el mangle, el mismo que terminó, por disposiciones del gobierno distrital y un fanatismo ecológico tupiendo sus orillas con mangles hasta convertirlas en verdaderas cuevas usadas para consumo de drogas, escondirijo de ladrones y atracadores, y también, usadas como motel y baño público.
Al Caño Juan Angola, a través de los tiempos, los gobiernos de turno de la ciudad lo han abandonado, le han dado la espalda dejándolo a merced de los invasores, de la delincuencia en sus orillas, pero también los gobiernos locales han permitido que la Aeronáutica Civil sin autorización alguna haya intervenido el curso normal de sus aguas reduciéndoles o estrangulándole el cauce y originado con este estrangulamiento la reducción de su caudal y con ella, la pudrición de las aguas.
Acerca de quién fue Juan Angola existe muy poca información; lo único que se conoce o se sabe de él es que fue uno de los tantos esclavos traídos de África y que fue uno de los que alcanzaron la libertad.
Es decir, Juan Angola, del cual se reporta que fue uno de los tantos esclavos que en Cartagena alcanzaron la libertad, y del cual también se dice que ya siendo libre se radicó en un predio ubicado en cercanías a las orillas de este Caño. La historia ha sido mezquina con Juan de Angola, de quien es difícil obtener información sobre su vida.
Desconociendo el contenido del proyecto que dio origen a esta primera parte de la recuperación del Caño Juan Angola, consideramos que esta obra debe ser complementada, necesariamente, con mucha educación ciudadana, para que al final podamos decir que valió la pena que “Pabla pariera”, destacando que con este viejo refrán nos referimos a hechos que se esperaban que ocurrieran mucho tiempo atrás.
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