TACARON BURRO
Por Alvaro Morales de León
Al vernáculo lenguaje de refranes y dichos en Colombia se trasladado del juego del billar la expresión “Tacar Burro” para significar, como sucede con los novatos de este juego, la vergonzosa acción de fallar o escacharse a pesar que la jugada haya sido muy estudiada y minuciosamente planeada, como en el campo político le ha sucedido, especialmente, a los congresistas Paloma Valencia y Miguel Uribe Turbay, miembros del Centro Democrático; así como al senador David Luna, de “Cambio Radical”, incluido su dueño, el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras.
A Paloma, a Uribe Turbay, a David Luna, y al propio Germán Vargas Lleras se les “metió entre ceja y ceja” solicitarle y hasta exigirle, sin ser legales ni constitucionales, exámenes médicos al presidente Petro para conocer su estado de salud física y mental que permitiera, según los exigentes solicitantes, saber si el Presidente está o no está en condiciones físicas y en sus cabales para gobernar a este país.
En Colombia, hasta ahora, la historia clínica de una persona es parte de su intimidad y nadie está obligado a revelarla, a menos que esa persona lo haga de manera voluntaria o espontánea; pero los contumaces y testarudos congresistas y el jefe de Cambio Radical escachándose insisten, “tacando burro”.
Lo curioso es que a ese que en Colombia unos congresistas de extrema derecha le exigen dictámenes médicos, al Presidente, no sólo lo aplauden fuera del país, sino que lo valoran, lo respetan, lo reconocen y lo exaltan como un gran mandatario con calidades de líder mundial, y hasta le otorgan título de doctor Honoris Causa como el de la paz que hace pocos días le otorgó la Universidad de la Paz de San José de Costa Rica por sus invaluables aportes a la paz de Colombia y del mundo.
Paloma Susana Valencia Laserna, Paloma Valencia, nacida 12 años después que su abuelo, el expresidente Guillermo León Valencia terminara en 1966 su cuatrienio de gobierno, parece que no ha leído o no le han contado que su abuelito, el expresidente, al que también llamaban “el mata patos”, por su afición a la caza de estas aves, fue durante su ejercicio como Primer Mandatario del país un empedernido y consumado borrachín.
Cuentan los relatos serios de nuestra historia que al expresidente León Valencia se le podía ver a cualquier hora del día bastante tragueado e ingiriendo licor en el Palacio de San Carlos, entonces, sede presidencial; y que yo recuerde, al abuelo de Paloma nadie le pidió un dictamen médico para determinar si el alcoholismo le permitiría gobernar al país, y no seguir, además. haciéndonos pasar vergüenza como lo hizo cuando en una recepción que en el Palacio de San Carlos se le ofrecía a Charles de Gaulle, el presidente francés que visitaba al país, el borrachín presidente, Valencia, enlagunado y “jincho” de alcohol, lo confundió con el Rey de España, exclamando en pleno banquete…¡Viva España! Tremendo oso.
¡Y qué decir del abuelo del senador Miguel Uribe Turbay, el expresidente Julio Cesar Turbay Ayala, quien también en el ejercicio de su cargo como Presidente de la República le daba duro al trago, al alcohol, el cual casi siempre enlagunándolo lo llevaba a perder la razón y el conocimiento conduciéndolo a cometer, en reuniones y festejos, irrespetos con distinguidas damas asistentes al mismo, no importándole si la dama se encontraba con su esposo: como lo hizo en una fiesta que en la ciudad de Sincelejo le ofrecieron líderes políticos de la región y militantes de su mismo partido, el Liberal.
Turbay Ayala, siendo Presidente, borracho, en una fiesta que se le ofrecía en el Club del Comercio de Cúcuta, con la asistencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la ciudad, confundiendo al arropado obispo de la ciudad con una mujer, lo invito a bailar una pieza: y a pesar de todo esto a Turbay Ayala tampoco le pidieron nunca dictámenes médicos para identificar y determinar si su arraigado alcoholismo le permitía ser apto para gobernar el país.
Del ex vicepresidente Germán Vargas Lleras, dueño del Partido Cambio Radical, también se le conoce su exagerada afición por el licor, y tampoco a Vargas Lleras le pidieron dictámenes médicos cuando por ocho años ocupó la Vicepresidencia del País.
Finalmente, por todo lo anterior los ignorantes y contumaces senadores del Centro Democrático, Paloma Valencia y Miguel Uribe Turbay, así como David Luna, de Cambio Radical, y su propio Jefe, Germán Vargas Lleras, “tacaron burro” porque en Colombia nada obliga al Presidente a publicar su Historia Clínica.
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