LA PESADA CRUZ
Por Alvaro Morales de León

Posterior a su injusto juicio y a la decisión de los judíos de crucificar a Jesús le tocó, camino al Gólgota o al lugar de la Calavera, cargar sobre sus hombros y su espalda su propia y pesada cruz por el camino que hoy se conoce en Jerusalén como “La Vía Dolorosa”.
Según estudiosos, la pesada cruz que los líderes religiosos opositores a Jesús le obligaron a cargar sobre sus lomos además de pesar aproximadamente 75 kilogramos, tenía tres o cuatro metros de alto, y medía dos metros de ancho; toda una tortura a un inocente que vino al mundo a predicar las buenas nuevas de salvación.
Bien podríamos decir que esta pesada cruz representaba toda la pesada carga de pecados de la humanidad, pecados que serían redimidos con la muerte de Jesús en la Cruz del Calvario y con su resurrección.
Cargar una pesada Cruz, por analogía, se ha tomado también como una manera de referirse o hacer alusión a una pesada situación que se lleva, que se sufre o que se carga sobre los lomos, de manera figurada.
La situación de Colombia sí que constituye el mejor ejemplo de llevar una pesada cruz a cuestas, una pesada cruz que llevamos cargando por muchísimos años sin que a la vista tengamos la opción de soltarla o dejarla de cargar.
La pesada cruz de la guerra en Colombia sigue maltratando los lomos del pueblo. La muerte en emboscadas de jóvenes militares en zonas montañosas del país no constituye ninguna muestra de arrepentimiento ni muchos menos hechos que contribuyan a la búsqueda de lo que el presidente Petro ha llamado, “La Paz Total”. Esta es una de nuestras pesadas cruces.
La pesada cruz de la corrupción parece que estuviéramos condenados a cargarla de por vida. Cada escándalo de corrupción que se descubre supera al anterior y así sucesivamente. Pareciera, como dicen las Escrituras, que en Colombia no hubiera nadie que haga lo bueno.
En nuestro país, para determinados grupos de colombianos, y para determinados partidos políticos no le sirven los gobiernos que no les acolitan las malas prácticas politiqueras, pero tampoco le sirven los gobiernos que procuran transformar o reformar la institucionalidad en procura de beneficiar al pueblo; y estos grupos politiqueros anacrónicos constituyen otras de las pesadas cruces que nos ha tocado cargar.
Y si continuamos bien podríamos hacer un largo listado de las pesadas cruces que a los colombianos nos sigue tocando cargar, y no se sabe hasta cuándo.
Seguimos cargando la pesada cruz del mal manejo de la alimentación de los niños en escolaridad a quienes de manera casi que permanente los viven maltratando entregándoles, sin compasión, ridículas porciones de alimentos.
Seguimos cargando la cruz de tener que soportar un Congreso de la República donde llegan ciudadanos sin los más mínimos escrúpulos en el aprovechamiento propio de recursos públicos, o sin el más mínimo respeto por el prójimo, y también, sin el más mínimo pudor para confesar como una virtud el consumo de marihuana para usos recreativos, no medicinales.
Seguimos cargando la cruz de los feminicidios, del asesinato de infantes, de los atracos y de la intolerancia a lo largo y ancho de todo el país; pero la más pesada de las cruces que nos ha tocado cargar por muchos años es la cruz del narcotráfico y todo lo cruel que con esta ilícita actividad sobreviene.
Finalmente, nuestra ciudad, Cartagena, sí que de manera histórica le ha tocado llevar pesadas cargas, en especial, la carga de no haber podido elegir mandatarios a la altura de las necesidades y expectativas de la ciudad, cruz que esperamos que soltemos este próximo 29 de octubre, día de elecciones.
#noticiasvital
