PAÍS DE “BURRIQUETES
“¡Ay de aquellos que a lo malo lo llaman bueno”! Isaías 5:25
En la jerga popular colombiana, pero sobre todo en la costeña, se le llama o se conoce como “burriquete” no sólo a los que fuman marihuana, sino, en general, y por extensión, también se les llama así a los que consumen cualquier tipo de droga alucinógena.
En este país de hipócritas el consumo de drogas en altos dignatarios del Estado no es nuevo, pero seguirá siendo un asombro y un escándalo cuando lo confiesen o cuando “infragantis” sean capturados por alguna autoridad policiva.
Nos olvidamos, o ya casi no se recuerda, que en el año 93, Carlos Ossa Escobar, ese mismo que fue Constituyente, Ministro, miembro de la Junta del Banco de la República, rector de la Universidad Distrital de Bogotá, y hasta Contralor General de la República, fue sorprendido en el Aeropuerto El Dorado con un buen envuelto de “vareta” la cual justificó alegando que era para su uso personal.
Este mismo Carlos Ossa Escobar, “varetero”, es el mismo que siendo Contralor de la República con la ayuda de la entonces Delegada de la Contraloría General en Bolívar y hoy precandidata a la alcaldía de Cartagena, Mery Luz Londoño, montaron todo un show en el Centro de Convenciones para “tumbar” a uno de los pocos y buenos alcaldes que ha tenido la ciudad de Cartagena, Nicolás Curi Vergara.
La “maracahafa” siempre ha sido del gusto en altas personalidades de las artes, de las letras, del periodismo y hasta de políticos en este país, los cuales, estos últimos, no esconden su delirio y emoción por su consumo, muy a pesar que Colombia, hasta ahora, solo está aprobado su consumo y uso para fines medicinales, no para fines recreativos, es decir para rumbas y otras cositas más.
El desparpajo de estos consumidores, los de la vida pública y política de Colombia, los ha llevado a considerarse mejores personas y hasta creerse más inteligentes por el hecho de ser marihuaneros habituales, como lo ratificó hace poco tiempo el Representante a la Cámara por el Partido de Ingrid Betancur, el “Verde Oxígeno”, Daniel Carvalho, cuando en medio del debate por la legalización de la marihuana proclamó a voz en cuello, con “presunto” orgullo, ser habitual consumidor de marihuana por más de 25 años sin ningunas repercusiones negativas en su vida, según él.
El más reciente caso de estos desenmascaramientos lo acaba de hacer Susana Boreal, igualmente, como Carvalho, Representante a la Cámara, abandonando su condición de “tapiñera” también proclamó en plenaria donde se discutía la legalización de la marihuana ser consumidora habitual de la marihuana recreativa, y que no podía vivir sin consumirla.
Pero también el recién nombrado embajador de Colombia en México, Moisés Ninco Daza, no se quiso quedar atrás y saliendo en defensa de Susana Boreal confesó que él también es asiduo y habitual consumidor de la hierba.
Todavía está por saberse si los hechos indecorosos del Senador Alex Flórez, el mismo que pretendió meter a la fuerza y a escondidas una prostituta en el Hotel Caribe, fueron hechos producto del consumo de alcohol o de drogas, o de ambos.
Lo cierto es que un país como Colombia que batalla contra las drogas y su consumo no se merece congresistas que estén del lado de las drogas y que, además, se constituyan en malos ejemplos para la sociedad. Droga es droga.
Finalmente, como comenzamos, repetimos lo que escribió el profeta Isaías, “¡Ay de aquellos que a lo malo lo llaman bueno”.
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