LA DESOBEDIENCIA CIVIL QUE PROPONE CEPEDA
Por Alvaro Morales de León.

Jueves 2 de julio de 2026.
Su objetivo no es derrocar el gobierno porque eso sería una revolución. Su objetivo, entre otros,
del que ha hablado el ex candidato presidencial y senador electo por el Estatuto de la Oposición,
Iván Cepeda, es el no reconocimiento de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia
hasta tanto no renuncie a su ciudadanía estado-unidense por considerarla no ajustada a las
normas jurídicas y electorales del país. Cepeda reconoció la victoria electoral de De la Espriella, la
victoria de los votos, y esperaba que el Consejo Nacional Electoral, el encargado oficial de
reconocerlo como Presidente, se pronunciara frente a su nacionalidad estado-unidense, pero no lo
hizo.
Y tiene razón Cepeda dado que no puede un Presidente que gobernará a los colombianos ser
ciudadano de un país, como Estados Unidos, al cual le ha abjurado, lo cual es más que jurar,
obediencia a su Constitución, lo cual significa, que ha renunciado, se ha retractado o renegado de
forma solemne y, generalmente, de manera pública a cumplir la Constititución Política de
Colombia y por el contrario ha abjurado a cumplir únicamente la Constitución Política de los
Estados Unidos, y no otra, siendo éste el único país en el mundo que exige esta condición cuando
se adquiere su ciudadanía. ¿están entendendiendo la gravedad del asunto?

Si este es el compromiso que como ciudadano estado-unidense tiene Abelardo con este país
norteamericano ¿Cuál es entonces el compromiso de Abelardo con Colombia y el cumplimiento de
su Constitución Política? Ninguno, a menos que renuncie a su nacionalidad gringa; porque bien
dice la Biblia, “No se puede servir a dos señores al mismo tiempo”.
Cepeda ha sido muy claro, su invitación a la desobediencia civil sólo estará enfocada en el no
reconocimiento de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia mientras mantenga su
ciudadanía estado-unidense, y la manifestación de esta desobediencia se hará pública con la
gente en las plazas y en las calles de Colombia de manera pacífica. Este es el llamado.
Aunque la Constitución Política de Colombia no consagra expresamente el derecho de la
desobediencia civil, la Corte Constitucional colombiana sí ha abordado el tema definiéndola como
una estrategia de protesta política y colectiva, catalogando al desobediente civil como legítimo en
su reclamo ético.
En Colombia, varios han sido los levantamientos de desobediencia civil. El primero de ellos fue el
ocurrido en 1781 y conocido como “La insurrección de los Comuneros”. Ocurrió en El Socorro,
Santander, cuando Manuela Beltrán, Juan Fancisco Berbeo y José Antonio Galán levantándose
en desobediencia civil agruparon a campesinos y artesanos negándose a pagar los nuevos
impuestos publicados en el edicto real gritaron: ¡Viva el Rey y muera el mal gobierno!. Y ganaron,
firmando las capitulaciones de Zipaquirá.
Otro ejemplo significativo de desobediencia civil en Colombia fue “El Movimiento de la Séptima
Papeleta” surgido entre los años 1989 y 1990. Esta desobediencia civil promovida por
estudiantes universitarios, de universidades públicas y privadas, expresado a través de una
papeleta adicional en las votaciones de 1990, pedía que la rígida Constitución de 1886 y el
Congreso se modificaran para dar paso a urgentes reformas políticas y sociales en medio de una
violenta ola narcoterrorista. Y se logó. Nació la Constitución de 1991.

También la desobediencia civil ha transformado la historia de la humanidad en varios países, entre
ellos, la India, como la que en este país, entre los años 1920 y 1922 desarrolló Mahatma Gandhi
resistiendo pacificamente lo que para él y todo su país eran leyes injustas impuestas por sus
colonizadores británicos. Gandhi, con protestas pacíficas buscó y logró el fin del dominio colonial
británico sobre la India. Defendió y logró la defensa de la dignidad y los derechos de los indios
demostrando que la fuerza moral y la verdadpodían derrotar la opresión sin necesidad de las
armas. Gandhi, con la movilización de millones de personas en la India, debilitó la legitimidad del
gobierno colonial británico.
También en Estados Unidos, para los años 50 y 60 del siglo pasado, Martin Luther King organizó
boicots y marchas prohibidas para acabar con las leyes de la segregación social en este este país,
las cuales tuvieron origen con el icónico caso cuando Rosa Prker, negra, se negó a ceder su
asiento a un hombre blanco en un autobús, y se cavaron las leyes segracionistas.
Finalmente, para esos mismos años, 50 y 60, en Sudafrica, Nelson Mandela lidera, en los inicios
del Congreso Nacional Africano, la quema pública de los pases de libre circulación obligatorios
para los ciudadanos negros bajo el régimen del Apartheid. Y ganó Mandela. Y llegó a ser
Presidente de Sudafrica, entonces, ¿por qué no apoyar a Cepeda en su desobediencia civil de no
reconocer a Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia hasta que no renuncie a su
ciudadanía estado-unidense?
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