CartagenaCulturaDeportes

Transformar vidas desde el territorio: de las caminatas bajo el sol a los horizontes de Madrid

La historia de la familia Jiménez Cabarcas es hoy un referente del impacto real que puede generar la intervención social comunitaria cuando se articula con educación, deporte y liderazgo familiar. Lo que empezó como una rutina diaria de sacrificio —caminar cerca de dos kilómetros bajo el sol caribeño para llevar a los hijos al colegio— se convirtió en un camino de oportunidades gracias al acompañamiento de la Fundación Puerto de Cartagena, brazo social del Grupo Puerto de Cartagena.

Durante tres años, Kellys Cabarcas Nieto recorrió a pie el trayecto entre Colinas de Villa Barraza y el barrio Ceballos con sus hijos Keifer y Kelly Fernanda, ante la imposibilidad de pagar transporte. En medio de la pandemia, un enlace de WhatsApp abrió la puerta a los programas virtuales de la Fundación y marcó el inicio de una transformación integral.

Keifer ingresó al programa de fútbol con valores, mientras Kelly Fernanda se vinculó a Ecoguardianes, una iniciativa de formación ambiental. Paralelamente, Kellys encontró en la Red de Familias un espacio de aprendizaje para fortalecer la autoridad en el hogar, la resolución de conflictos y la convivencia. Ese proceso la llevó a convertirse en líder comunitaria, replicando conocimientos y trabajando en la prevención del embarazo adolescente, el consumo de drogas y las enfermedades de transmisión sexual.

“El enfoque de pares ha sido clave: las familias escuchan más cuando el mensaje viene de alguien que vive su misma realidad”, explica Heidi Mendivelso, vocera de la Fundación. Este modelo ha permitido que madres líderes como Kellys se conviertan en multiplicadoras de cambio en sus comunidades.

El deporte como escuela de vida y ventana al mundo

Para Keifer Andrés Jiménez, hoy de 17 años, el fútbol fue mucho más que una actividad deportiva. En la cancha aprendió liderazgo, convivencia y toma de decisiones, valores que lo llevaron a ser seleccionado en una alianza con la Fundación Real Madrid, experiencia que le permitió viajar a España y ampliar su visión de futuro.

“Se me abrió la mente. Entendí que el mundo es más grande y que hay muchas oportunidades”, asegura Keifer, quien también fortaleció habilidades artísticas al participar en la obra ‘Macondo Vive’, presentada en los 20 años de la Fundación.

Hoy, la familia vive un presente distinto. La mejora económica les permitió adquirir una motocicleta para facilitar la movilidad; Keifer, recién graduado de bachillerato, se prepara para estudiar Ingeniería Informática con el respaldo del programa de becas ‘Vive Bien’, mientras Kelly Fernanda continúa su formación académica y ambiental.

La Fundación Puerto de Cartagena consolida así un ecosistema de impacto social que va más allá de la asistencia: promueve empoderamiento comunitario, educación con sentido y oportunidades reales. Historias como la de los Jiménez Cabarcas confirman que invertir en personas transforma familias y territorios.

#noticiasvital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *