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Cartagena se convierte en epicentro del trigo latinoamericano: ALIM 2025 abre debate global sobre geopolítica, clima y modernización industrial

Con la presencia de delegaciones de más de 31 países de América Latina, Norteamérica y Europa, comenzó en Cartagena la vigésima tercera edición de la Asamblea de la Asociación Latinoamericana de Molineros Industriales de Trigo (ALIM 2025), un encuentro estratégico que reúne al 65% de la producción regional de harina de trigo y que busca trazar una hoja de ruta frente a los desafíos globales que enfrenta este sector clave para la seguridad alimentaria.


En sus palabras de bienvenida, Juan Manuel Martínez, presidente de la Junta Directiva de la Cámara Fedemol de la ANDI, resaltó la esencia transformadora del encuentro. “Estamos construyendo desde ALIM el futuro de esta industria y lo que debería ser el legado para las nuevas generaciones”, afirmó, enfatizando que la agenda de tres días en Cartagena busca articular soluciones concretas para un mercado que impacta directamente a la panadería, la galletería y las pastas en toda la región.

La apertura oficial estuvo a cargo de Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), quien contextualizó los retos actuales desde una perspectiva geopolítica y geoeconómica. Mac Master señaló que el mundo atraviesa un periodo de alta incertidumbre marcado por conflictos interestatales, eventos climáticos extremos y realineamientos de poder económico. Esta reconfiguración global —advirtió— tiene efectos directos en la agroindustria, cuyos riesgos principales se centran en las disrupciones climáticas, la volatilidad de precios, las barreras comerciales y el impacto en la cadena de suministro.


En su intervención, destacó la importancia del vínculo comercial entre Colombia y Estados Unidos, país que representa el 28,9% de las exportaciones nacionales, un dato que reafirma la relevancia estratégica de la industria molinera en la economía colombiana.

El presidente de la ANDI agregó que América Latina enfrenta cuatro desafíos estructurales que condicionan su competitividad: crisis de instituciones y democracia; falta de una agenda económica consistente; pobreza e inequidad; y cambio climático. Estos factores, según Mac Master, demandan un modelo de desarrollo basado en la innovación, la industrialización responsable y la integración regional.


“ALIM es ese tipo de encuentros que son para pensar en el futuro. No sería valioso solo tener preocupaciones empresariales, sino ver las propuestas que tenemos de movernos hacia el desarrollo y demostrar que América Latina es mucho más de lo que ha demostrado hasta ahora”, afirmó, añadiendo que esta industria “se ha venido modernizando, ofreciendo las mejores calidades en nuestro país y permitiendo generar empleo de calidad a sectores como la panadería o el de las pastas”.

Colombia: un actor clave en la cadena de valor

Los datos compartidos por la Cámara Fedemol de la ANDI muestran la magnitud del sector molinero en Colombia: 17.870 empleos formales, 40 plantas de procesamiento y 20 empresas productoras de harina de trigo. En el país se fabrican anualmente 1,3 millones de toneladas de harina, distribuidas de manera estratégica: 70% para panadería, 20% para galletería y 10% para pastas, segmento que ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años.


Este desempeño reafirma la importancia de la industria molinera como pilar productivo y social. A nivel urbano, la harina de trigo sostiene cientos de miles de microempresas de panadería, comercios familiares y cadenas de distribución. A nivel rural, genera empleos indirectos asociados al transporte, almacenamiento y procesamiento industrial.

Pilar Ortiz, directora de la Cámara Fedemol de la ANDI, subrayó a Noticias Vital, que uno de los desafíos más urgentes: la dependencia total de Colombia respecto a la importación de trigo. “En Colombia no se presentan las condiciones climáticas para la producción de este cereal y se debe importar prácticamente su totalidad”, explicó. Este factor hace que el país sea vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional, obligando a la industria a planear políticas de sostenibilidad, diversificación y resiliencia.

Ortiz también señaló un segundo reto: la transformación demográfica y la llamada “economía plateada”. Con una población que envejece aceleradamente, el consumo de productos derivados del trigo debe adaptarse a las necesidades nutricionales de los adultos mayores. Esto implica innovaciones en formulación, micronutrición, fibra alimentaria y fortificación de harinas, temas que también estarán presentes durante la agenda de ALIM 2025.

Agenda estratégica y proyección continental

Durante tres días, Cartagena será escenario de mesas de trabajo, paneles y conferencias técnicas en torno a sostenibilidad, comercio internacional, tecnología aplicada a la molienda, bioprocesos y tendencias de consumo. Los participantes abordarán casos de éxito regionales y discutirán políticas articuladas frente a riesgos compartidos como El Niño, las barreras para-arancelarias y la volatilidad del dólar.

Este encuentro se suma a la creciente discusión sobre seguridad alimentaria global. Solo en 2024, organismos como la FAO y el BID alertaron sobre la presión que ejercen los fenómenos climáticos en la oferta de cereales, entre ellos el trigo, provocando aumentos sostenidos en los precios y tensiones sociales asociadas. Eventos como ALIM 2025 permiten pensar en soluciones compartidas y acuerdos sectoriales, clave para fortalecer el papel de América Latina como proveedor competitivo de alimentos.

Cartagena, con su infraestructura portuaria, conectividad aérea y vocación de ciudad de congresos, reafirma su liderazgo como anfitriona de eventos internacionales de alto impacto. Desde este escenario, Noticias Vital pudo constatar un ambiente de análisis y cooperación pocas veces visto, alimentado por la convicción de que la industria molinera tiene un rol determinante en el desarrollo económico y social de la región.

La cumbre de ALIM 2025 se extenderá hasta el miércoles 26 de noviembre, con intercambio de experiencias, ponencias técnicas y acuerdos que delinearán el futuro del sector. Entre los temas de cierre se abordarán modelos de abastecimiento sostenible, digitalización industrial y desafíos de la regulación sanitaria.

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