ACUACAR: CON EL AGUA AL CUELLO
Por Alvaro Morales de León.
Cartagena parece haber sido condenada a sufir por causa del agua para consumo de sus pobladores. Durante la época de la colonización española conducir agua potable a la ciudad constituía todo un desafío. y una labor prácticamente imposible de realizar por quienes tenían la responsabilidad de realizarlo, sus gobernantes.
Finalizada en 1821 la época colonial en Cartagena, cuando se consolidó la Independencia de Colombia en 1819, la ciudad, con sus 30.000 habitantes gobernados por Henrique Luis Romám (H.L.Román) estaba urgida y clamaba por un eficiente servicio de agua potable, El gobernador H.L.Román, presionado, contrató a una compañía inglesa para la construcción de un acueducto que entregara agua potable a la ciudad; Compañía que a
través de tubería de hierro fundido, enterrada a 60 centimetros, y diámetro suficiente se diseño para entregar 15 galones diarios de agua por habitante, 57 litros aproximadamente, agua que se bombeaba o era transportada desde los arroyos de Matute, Turbaco, Coloncito y Torrecilla y almacenamiento en un gran tanque ubicado en lo que antes llamábamos “Cerro San Felipe”, para lo cual, como en los tiempos actuales, hubo que
pedirle permiso al gobierno nacional.
Pero las aguas de estos arroyos fueron las responsables que en Cartagena hubiera tanto “Potroso” para esa época, como lo menciona Gabriel García Márquez en “El amor en los tiempos del cólera”. Estas aguas estuvieron contaminadas con Microfilarias, un microscópico parasito que elegía las venas del escroto y las venas que rodean el cordón espermático, taponándolas, formando una condición de venas varicosas haciendo salir la
parte liquida de la sangre pruduciendo un gran abultamiento entre las piernas. Era lo que técnicamente se conoce como varicocele.
Esta situación y la insuficiencia de los arroyos de Turbaco para satisfacer las necesidades de agua a Cartagena hicieron que a partir del año 1955 se comenzara a tomar agua cruda desde Gambote, a orillas del Canal del Dique, y se distribuyera a través del nuevo acueducto ya construido.
Pero aterrizando en lo que vamos a ocuparnos, del caso de “Aguas de Cartagena”, tenemos que decir de esta empresa, al igual de muchísimas otras, que tanto ella como las otras son producto del sistema económico que implantó en Colombia el presidente del momento, Cesar Gaviria Trujillo, (1990-1994), sistema económico conocido como Apertura Económica, inspirado en las políticas del Sistema Neoliberal, el cual tiene entre sus
principios, según sus seguidores, en el achicamiento del Estado, y la entraga de sus empresas a particulares para su explotación.
Así se entregaron a particulares las empresas de servicios públicos, como las de energía, aseo, acueducto, alcantarillado; también, los puertos marítimos, fluviales, aéreos, así mismo, las de telefonía fina y celular,y hasta la televisión, etc. Dentro de este modelo y con el pretexto que las extintas Empresas Públicas Distritales de Cartagena suministraban un agua de mala calidad y con poca presión, porque era una tortura bañarse; porque unicamente el 61% de la ciudad contaba con alcantarillado, porque las aguas servidas corrían por las calles afectando la salud, sobre todo, la de los niños, nació en el año 1995, Aguas de Cartagena, siendo alcalde de la ciudad, Gabriel García Romero; una empresa de capital mixto constituida entre la Alcaldía de Cartagena y la empresa española Aguas de Barcelona, Cuando el 25 de junio de 1995 arrancó Aguas de Cartagena a prestar los servicios de Acueducto y Alcantarillado, lo hizo como Sociedad Anónima, en virtud de la Ley 142 de 1994, y en cumplimiento del Acuerdo N° 05 de 1994 emanado del Concejo de Cartagena.
En esta Sociedad el Distrito de Cartagena de Indias participa en su composición accionaria con el 50%; la Sociedad Aguas de Barcelona (Grupo Agbar), Socio Operador lo hace, con el 45.9%, y los accionistas privados representan el 4.1% restante.
Hoy, casi treinta años después, la situación de Aguas de Cartagena no es buena. Hace ya unos años ha venido de manera reiterada presentando fallas en el servicio que en un principio, hay que decirlo, fue bueno, pero hoy no lo es. Pero no es solo eso, los estudioso del contrato que se firmó en el 1995 afirman que hay un compromiso que el socio operador, Aguas de Barcelona, a quien le corresponde, no ha cumplido, el compromiso
suscrito de cambiar la obsoleta tubería de hierro podrido que usaron las antiguas y extintas EPM y EPD, de ahí la razón de los constantes racionamientos del servicio de hasta tres días por causa del rompimiento de tuberías madres.
Pero eso no es todo, en Acuacar las fugas no son solo de aguas, parece que también son de recursos; a los cual hay que añadirles el desorden y el desgreño administrativo y financiero de la empresa que parece que “tiene el agua al cuello”, como lo han denunciado el Representante a la Cámara por el departamento de Bolívar Fernando Niño y el ex alcalde de Cartagena, William Dau.
PD. Para este mes de octubre, ya nos amenazaron con tres o cuatro días más de racionamientos como los que tuvimos en septiembre.
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