OPINIONES DE OÍDAS
Por Alvaro Morales de León.
Lo que desde este domingo 28 de julio está sucediendo en Venezuela, estaba cantado, era lo que se esperaba cualquiera que hubiera sido el resultado. Así se esperaba y así está sucediendo. El clima de las elecciones presidenciales siempre estuvo enrarecido; y comenzó desde el mismo momento en que le mantuvieron a María Corina Machado, la líder opositora al régimen del presidente Maduro, la invalidación para participar en la contienda por la presidencia de la república de Venezuela para el periodo 2025-2031.
La inhabilidad a María Corina surgió en el año 2014, cuando desempeñándose como Diputada de la Asamblea Nacional Constituyente, la Contraloría General de República, por presuntas irregularidades en la gestión de fondos públicos la apartó de la política venezolana; inhabilidad que ha persistido muy a pesar que en el año 2019 el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, máximo órgano judicial de este país, la habilitó para la vida política de su país.
A raíz de todos estos eventos de la vecina nación que parecen estar escalando día a día, así mismo escalan todo tipo de opiniones, de comentarios, de proyecciones, y todo lo que le venga a la cabeza a ese que opina; la mayoría de las veces opina sin fundamento alguno,
sino basado en lo que oye en la calle o en los medios de comunicación, de cualquier nivel, teniendo en cuanta que cada medio opinará de acuerdo a su ideología política o de acuerdo a sus conveniencias.
Hay que documentarse y no extrañarse cuando se dan a conocer informaciones que probablemente usted desconozca y que por desconocer rechaza y no acepta. Por lo regular la información de estas personas es muy débil y por ello se dejan llevar por todo lo que le digan o por cualquier viento de ideología política.
Esta nota periodística no tiene como finalidad defender a ninguno, ni al uno, ni al otro, cualquiera que sea su pensamiento político. Como persona que ejerce el oficio del periodismo, el periodismo ético y serio, no me corresponde tomar partido por ninguno; y en este caso en particular, obvio es que tengo mi posición pero que tengo que reservarme, como ya dije por causa de este sagrado oficio.
Como los más sensatos y prudentes mandatarios del mundo, entre ellos, el presidente Gustavo Petro, lo mejor es pronunciarse, como yo también lo hago, sobre el núcleo del problema, las Actas de Votación; Actas que, de manera obligada, y con veeduría internacional, debe entregar el gobierno que todavía preside Nicolás Maduro, y así poder determinar quién gana y quien pierde; y que además, que sean acepados los resultados.
Desde la noche del domingo 28 de julio estamos escuchando a personas, locutores, y hasta periodistas, que sin documentación, sin pruebas, sin información seria ni confirmada repiten cosas que nos les constan, dicen unos“…que Maduro se robó las elecciones; otros, que votaron muertos de Colombia, que las actas de votación fueron manipuladas, falsificadas, etc: y lo dicen repitiendo “como loros” lo que oyen sin que nada de lo que dicen les conste, por lo menos, documentalmente, por eso, los mandatarios sensatos han pedido las Actas de Votación, el meollo de problema.
Esto me recuerda al famoso locutor de Beisbol y Boxeo, Napoleón Perea Castro, quien bautizó como “orejeros” a aquellas personas que nunca iban al Estadio 11 de noviembre ni a la programación de Boxeo, pero que en las esquinas eran los que más discutían sobre las jugadas del partido o los puños que se dieron en el encuentro boxístico.
Me surge una inquietud, los colombianos, pero especialmente, los políticos, y sobre todo, los corruptos, tienen las manos sobre la cabeza con lo que, hasta ahora, supuestamente, ha sucedido en Venezuela, le exigen al presidente Petro, “casi que con revólver en la cabeza” que se pronuncie sobre esta situación, ya lo hizo.
Pero esos mismos que quieren poner al presidente Petro contra la espada y la pared han borrado de su mente, de su mente perversa, todas las veces que en Colombia han ocurrido casos mucho peores que los sucedidos este domingo en Venezuela; pero tampoco opinaron nada cuando Trump no quiso reconocer las elecciones que perdió con Biden; o cuando Bolsonaro, en Brasil, quiso hacer lo mismo con el presidente Lulla.
PD.
En el Concejo de Cartagena, para la época en que funcionaba en El Palacio de la Proclamación, frente al Parque de Bolívar, y el que ponía y quitaba concejales en la Registraduría, el Concejal Javier Cáceres, hubo un Concejal del Partido del Partido Conservador, José María Imbett Bermúdez, que por votos, nunca salía, sino por las trapisondas de Cáceres en la Registraduría; pero hubo unas elecciones, creo que en las del
año 94, en que, ya al final del escrutinio de los votos, en la noche, Imbett Bermúdez estaba por debajo del último Concejal, y por lo tanto, fuera del Concejo; pero amaneció; y la sorpresa fue que José María Imbett apareció en el primer lugar; lo que le dio el apodo de “El Canguro”.
Finalmente, hubo otros casos, aún más graves que los de José María Imbett Bermúdez, manipulados por Javier Cáceres Leal, el concejal, pero por respetos familiares y porque ya no están en este plano terrenal, me abstengo de nombrarlos.
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