VOLVIMOS A LA TOTUMITA
Por Alvaro Morales de León.
Todo parte del modelo económico, el modelo neoliberal que nos sobrevino con la llegada del presidente de Colombia, César Gaviria, cuando nos gobernó entre el año 1990 y el año 1994, gobierno que se caracterizó por incorporar este modelo neoliberal también conocido como
“Capitalismo salvaje”, modelo económico que tiene como principios principales el “achicamiento” o la reducción del Estado, por considerar, según sus propósitos, que el sector público es un modelo ineficiente, corrupto y mal administrador.
Para implementar el Neoliberalismo como modelo económico en Colombia el expresidente Gaviria necesitó del Congreso de la República para que le aprobaran las leyes necesarias y del caso, iniciando con la Ley 142 de 1994, conocida como Ley de Servicios Públicos, Ley, que además sirvió para la privatización los servicios públicos en Colombia tales como: el servicio de acueducto y alcantarillado, el servicio de recolección de basuras y disposición final de ellas, así como el servicio de energía eléctrica y el servicio de alumbrado público.
Para el tiempo en que se expidió esta Ley, la de Servicios Públicos, Cartagena estaba gobernada por el entonces alcalde, Gabriel García Romero, quien acogiéndose a los preceptos de la Ley de Servicios Públicos procedió a privatizar la prestación de los mismos en la ciudad.
Desde esa época, en Cartagena, están privatizados los servicios públicos en la ciudad como el de recolección de basuras y el de disposición final de ellas; los servicios de agua potable y de alcantarillado; así como los servicios de energía eléctrica y el de alumbrado público; también las dos plazas públicas de mercados, la del Mercado de Bazurto y el Mercado de Santa Rita lo cual para el gobierno de turno en Cartagena le significó ganancias importantes.
Anteriormente, hasta el año 95, muchos de los servicios públicos en la ciudad eran prestados por una sola empresa, la muy conocida, Empresas Públicas Municipales de Cartagena, la cual dejó de funcionar a partir del año 95 cuando por mandato del alcalde Gabriel García
Romero se ordenó su liquidación.
Quizás, la más importante de las privatizaciones que adelantó el alcalde de esa época, García Romero, recayó en la Empresas Públicas Municipales de Cartagena, Empresa que prestaban prácticamente todos los servicios públicos de la ciudad, incluido, el de los
cementerios.
Pero a pesar de la gran responsabilidad cargada a las Empresa Públicas Municipales de Cartagena, los servicios públicos que prestaba no eran de lo mejor, pero tampoco eran 2 malos, a pesar de la altísima corrupción y politiquería en esta Empresa Municipal, en ese entonces.
A finales del año 1994, exactamente en el mes de diciembre, cuando ya se había disuelto la Empresas Públicas Municipales de Cartagena, y finalizado el gobierno del alcalde García Romero, al nuevo alcalde, en su primer año de gobierno, el 95, Guillermo Paniza Ricardo, le correspondió licitar internacionalmente buscando un socio operador para la prestación del servicio de agua potable y alcantarillado, licitación que ganó Aguas de Barcelona, empresa con la que finalmente la alcaldía, por 26 años, firmó el contrato, en el cual la participación de la Alcaldía de Cartagena es del 50%; la de Aguas de Barcelona,, el socio operador, del 45.9%; y la participación de los accionistas privados es del 4.1%.
Pero dentro del contrato suscrito entre la Alcaldía de Cartagena y Aguas de Barcelona, los que conocen el Contrato afirman que el socio operador, Aguas de Cartagena, se comprometió a remplazar o cambiar la vieja tubería de conducción por una nueva tubería la cual además de tener muchos años es una tubería obsoleta, lo cual es la razón del por qué Aguas de Cartagena, recientemente, dejó casi a media ciudad sin agua durante cinco días, lo cual se está repitiendo con cierta frecuencia.
También, hay personas, muy conocedoras del sitio donde ocurrió este último daño, en la entrada del barrio Nuevo Bosque, que dicen que la ruptura de este esto tubo estaba anunciada y que tarde o temprano se iba a presentar esta calamidad, y se presentó como estaba advertido porque hace varios años, sobre estás tubería puesta a siete metros de profundidad se dio autorización para la construcción de edificio, de ahí, la dificultad que les costó a los operadores encontrar el tubo y hacer la reparación que devolvió el servicio.
Finalmente, con la poca agua alcanzada a recoger volvimos a los tiempos del baño con totumita, entre otras cosas, muy agradable como antes.
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