GOBERNANTES DESVIROLADOS
Por Alvaro Morales de León
Para hablar de gobernantes desvirolados no tenemos porque ir tan lejos, aquí en Cartagena conocemos a uno, al todavía alcalde de la ciudad, el que dentro de pocos días entregará su gobierno, y el cual desde que asumió el cargo dio muestras de ser una persona desvirolada, una persona que siempre pareció haber perdido el juicio, casi que un enajenado mental. Pero nuestro alcalde Dau no ha sido el único con este comportamiento.
A Guillermo Paniza hasta la forma de mirar lo delataba como desvirolado. Sus casi constantes arranques de ira lo llevaban de manera furiosa a lanzar con fuerza contra la pared o contra alguna persona en particular, equipos telefónicos, esos de línea fija que un tiempo reciente se usaron; o a lanzar también engrapadoras. También Paniza en estos “arranques” no tenía nada que ver con insultar a cualquiera del equipo de gobierno, no importándole donde estuviera, ya fuera en un Consejo de Gobierno o en cualquier otro lugar de las instalaciones de la Alcaldía.
Nicolás Curi, el finado exalcalde, no es que fuera muy cuerdo que digamos. Nico también tenía su dosis de desvirolado. Cuando a Nico “se le subía la sangre a la cabeza” no solo se le enverdecían más sus ojos, sino que además y por sus comisuras labiales, cual fiera herida, le brotaban abundantes burbujas de saliva que se le terminaba secando y produciéndole como una especie de costra; por eso a Nico siempre lo llamaron “culebra en frasco”.
A otro exalcalde de Cartagena, cuando se nombraban, Juan C. Arango Álvarez, de Colosó, Sucre, ya fallecido, se le recuerda también como un alcalde verdaderamente “destornillado”. Muchas son las anécdotas de Juancho Arango, como esa en la que por haber violado una norma de tránsito terminó poniéndose él mismo una multa; o la otra en la que yendo en el vehículo de la alcaldía se le atravesó en la vía una carretilla de tres ruedas que le impedía avanzar, ante lo cual el alcalde Arango Álvarez se bajó del carro y se “agarró” a trompadas con el carretillero.
Otro verdadero exponente de gobernante desvirolado es el ingeniero Rodolfo Hernández Suárez, del cual nos libramos los colombianos que nos gobernara. Este personaje, casi fuera de serie por su desvirolamiento, en 2018, siendo alcalde de Bucaramanga, con su característico lenguaje vulgar y ofensivo abofeteó, en su despacho, al concejal Jhon Jairo Claro, y todo porque el Concejal le hizo observaciones sobre la corrupta contratación de la disposición final de las basuras que se proponía hacer, y que terminó haciendo, Contratación irregular que terminó inhabilitándolo por 12 años.
En el campo internacional no podemos dejar de mencionar, y de primero, al expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a quien los sicólogos analizando su desvirolamiento conceptúan que presenta dos rasgos de personalidad muy marcados. Extraversión alta y baja amabilidad, y por tanto, tiende a ser insensible, grosero, arrogante y carente de empatía, además de ser divisivo, impulsivo y turbulento.
En Ecuador hubo un presidente entre agosto de 1996 y febrero de 1997, Abdalá Bucarám, quien, por su incapacidad mental declarada por el Congreso de la República del Ecuador, es decir, por ser un “destornillado” fue destituido de su cargo presidencial en el cual estuvo por el brevísimo tiempo de cinco meses del periodo de cinco años para el cual fue elegido. Bucarám fue destituido por loco y desvirolado.
Este domingo 19 de noviembre el pueblo argentino eligió a uno que tiene más cara y comportamiento de loco que de Estadista. Las excentricidades de Javier Milei lo llevaron durante su campaña politica a prometer, con motosierra en mano, acabar con la corrupción de ese país.
Milei, además de la motosierra, y ser fácil de palabras vulgares, soeces y groseras, afirma dentro de su locura que desde 2017 habla a través de Médiums con su fallecido perro; y como si no fuera suficiente con todo esto, Milei, en campaña, llamó imbécil al Papa Francisco, de quien también dijo que era el representante del maligno en la tierra. Por todo esto creemos que el electo presidente de Argentina, Javier Milei, no es prenda de garantía como un buen gobernante para este país latinoamericano, Argentina.
Finalmente, de todo esto que he escrito, nada es nuevo. Gran parte de los Emperadores Romanos fueron unos sicópatas, narcisistas y depravados sexuales, ocupados más en la búsqueda de placeres y lujos que en gobernar al pueblo. Calígula, Julio César y Nerón son algunos de estos ejemplos, cuyas personalidades se caracterizaron por la inestabilidad en el estado de ánimo y en sus conductas. Estos gobernantes también estuvieron, como los de ahora, “desvirolados”.
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