Nacional

FANFARRONES Y FALTONES

“,,,nadie alardea de lo que le sobra”, Jackson Brown

Por A lvaro Morales de León

Mientras al fanfarrón se le conoce o se le define como aquella persona que presume de lo que no es, comparable con el arrogante, el presumido, el vanidoso, el ostentoso y el insolente, etc, al Faltón, en Colombia, se le identifica como aquella persona falsa, engañadora y mentirosa.

Estos dos adjetivos o calificativos son quizás los más apropiados para aplicárselos a gran parte de los Congresistas de Colombia cuando se pronuncian, supuestamente asombrados y sorprendidos, por las denuncias públicas que ha hecho el hoy excongresista del Pacto Histórico, Gustavo Bolívar, sobre la trata de personas y acoso sexual tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes.

Entre las denuncias públicas que ha hecho el exsenador Bolívar es la referida a cuatro mujeres que llegaron a su oficina para contarle sobre una supuesta estrategia criminal que estaría obligando a mujeres vinculadas laboralmente al Congreso a sostener relaciones sexuales con ciertos congresistas a cambio de contratos laborales de corta duración.

También le dijeron a Bolívar las cuatro mujeres que lo visitaron en su oficina que del simple acoso y abuso sexual por parte de los congresistas a las jóvenes trabajadoras de este organismo público se pasaba a la esclavitud sexual manteniéndolas atadas con contraticos de dos o tres meses para obligarlas a que vuelvan a estar sexualmente con ellos.

Las jóvenes esclavizadas sexualmente por ciertos inescrupulosos congresistas son por lo regular vinculadas, sin acreditar ninguna formación ni preparación académica, a la llamada UTL, la Unidad de Trabajo Legislativo a la que por valor de 50 salarios mínimos tiene derecho cada congresista, y que para este 2023 equivalen a 65 millones de pesos mensuales, los cuales a su antojo distribuye y asigna el congresista a su conveniencia entre las personas que vincula a su equipo de trabajo legislativo.

Ante estas precisas y puntuales denuncias sobre trata de personas, acoso y abuso sexual con jóvenes en el Congreso de Colombia hechas por el exsenador Bolívar media institucionalidad colombiana se ha declarado escandalizada, sorprendida y desconcertada por las denuncias del exsenador al cual le exigen pruebas, que naturalmente el exsenador tiene pero que aportará a su debido momento.

La Fiscalía del Fiscal Barbosa, así como la Procuraduría de la señora Margarita Cabello Blanco, con las manos en la cabeza y supuestamente abrumados ante el conocimiento de tales denuncias públicas conminan al excongresista Bolívar a que prontamente se siente frente a ellos y oficialice ante estos organismos del Estado las denuncias hechas ante medios de comunicación.

Retoma el título de esta nota, Fanfarrones y Faltones, para llamar también con estos apelativos a todas aquellas personas que haciendo parte de la institucionalidad colombiana dicen desconocer acerca de los abusos, acosos y esclavitud sexual que ocurre en el Congreso de la República de Colombia y que es voz pública no solo en sus dos Cámaras, la Alta y la Baja, sino en medio de toda la clase política que participa de los procesos democráticos en Colombia.

Los hechos denunciados por Bolívar son “pan diario” no sólo en el Congreso de la República, también se replican en Corporaciones Públicas como Concejos, Asambleas Departamentales y hasta en las JALs, pero también en muchas, o en casi todas las esferas de la administración pública, sin excluir incluidas a las Contralorías, Fiscalía, Procuradurías y Secretarías de Despacho.

Hay que recordar el famoso caso del expresidente Bill Clinton con su asistente y becaria, Mónica Lewinsky, negado hasta la saciedad al principio, pero después, ante las evidencias irrefutables, tuvo el expresidente que reconocer los hechos y además, pedir perdón a la nación estadounidense para evitar ser destituido del cargo.

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