CARTAGENA, TIERRA ARRASADA
Por Alvaro Morales de León.
En Cartagena, cada día que pasa pareciera que esta ciudad se estuviera convirtiendo en tierra arrasada, y todo por causa de la notable falta de autoridad y de gobierno, pero también por causas propias y por causas exógenas; propias, por esos raizales cartageneros que no muestran amor ni empoderamiento por la ciudad, pero también por el grueso número de inmigrantes nacionales y extranjeros que casi siempre aparecen comprometidos con causas delincuenciales como el sicariato, homicidios, fleteos, atracos y estafas, entre otros.
Como si fuera poco con la aumentada inseguridad que nos agobia y nos acorrala, ahora los baruleros de Playa Blanca, que también son cartageneros, no se detienen en su escalada ofensiva de estafas y abusos en el excesivo cobro por servicios de restaurante que prestan a turistas, principalmente extranjeros, que han elegido estas bellas playas para el disfrute.
No hay discriminación; en las garras de estos bárbaros estafadores han caído chilenos, mexicanos, ecuatorianos, chinos, japoneses y quien sabe a cuantos más de otras nacionalidades, a los que descaradamente cobran y obligan a pagar mojarras y pargos por 600.000 pesos; cocteles de mariscos a 200.000, sopas por 65.000, porciones de patacón a 35.000, servicio de bafles por 150.000, y hasta 820.000 por el servicio prestado etc. etc.
Pero estos excesos no son solo en Playa Blanca, también se dan, y muy frecuentes, en las Playas de Bocagrande con los vendedores de bebidas, con las famosas pruebitas de ostras o jaibas y con las mujeres que arbitrariamente enciman emplastes de aceites y cremas a sus víctimas obligándolas a pagarles excesivas sumas de dinero por dichas pruebas de masaje que no se realizaron y por ostras que no se comieron.
Por otra parte, se supo de una reciente investigación que vinieron a hacer a Cartagena unos gringos del gobierno de los Estados Unidos sobre la pública prostitución, principalmente infantil, el proxenetismo y el descarado microtráfico que se da en la Plazas de la Paz, de los Coches, y en gran parte del Centro Histórico, así como en el Getsemaní, y en el Camellón de los Mártires sin que las autoridades locales hagan nada para erradicar estos males.
Los gringos, por decirlo de manera popular, descubrieron el agua tibia al encontrar, dice el informe, que en estas actividades se encuentran comprometidos por ser permisivos, agentes de Policía, empleados judiciales y hasta del propio gobierno.
Nos preguntamos, ¿cómo sí pudo en Bogotá el alcalde Peñalosa, erradicar en 2016 la gran olla de perdición, drogas, prostitución y toda clase de delincuencia en el llamado Bronx ubicado en pleno Centro Histórico de la capital y muy cerca de las sedes del gobierno nacional y el Congreso y en Cartagena ningún alcalde ha podido erradicar esta cara fea de Cartagena ubicada a pocos pasos del Palacio de la Aduana, la sede del gobierno distrital. #noticiasvital #noticiasvitalctg
