¿CUÁNDO Y QUIÉN DAÑÓ A LA POLICÍA?
“¿Dios y Patria?
Por Álvaro Morales de León.
Desde hace ya cierto tiempo asistimos a una transformación de la Policía Nacional, pero a la inversa; transformación que cada día es más notoria con los escandalosos hechos que involucran a sus miembros; obviamente, no a todos, pero sí a muchos que con sus brutales e inhumanos procederes embadurnan de inmundicia el nombre de esta institución.
Todavía el Artículo 218 de nuestra Constitución Política sigue considerando a la Policía Nacional como “un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz”.
Deja claro igualmente la Constitución que la Policía no es parte de las Fuerzas Militares de Colombia como sí lo son el Ejecito, la Armada y la Fuerza Aérea, las cuales tienen como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional.
Desde aquel 5 de noviembre de 1891, hace 131 años, cuando Carlos Holguín, en su condición de presidente de la república dio creación a la Policía Nacional, y dándose acompañamiento con el militar francés Marcelino Gilibert como primer director de la Institución se empezó con la organización de la Policía Nacional muy cercana y respetada por la ciudadanía, en un tiempo, como también lo fueron sus hoy llamados policiales o unidades.
¿Pero cuándo se extravió en la Policía Nacional la misión para la cual fue creada y por el contrario se incrustaron entre sus filas mentalidades y procedimientos opuestos al respeto a los sagrados Derechos Humanos?
Probamente no será este un interrogante fácil de responder a pesar de todas las desafortunadas actuaciones que nos horrorizan y que conocemos a través de informaciones de los diferentes canales de comunicación.
Esta Institución trasladada el 13 de junio de 1953 al entonces Ministerio de Guerra, hoy de Defensa, por parte del presidente Gustavo Rojas Pinilla, nace para remplazar a las llamadas Policías Departamentales y Municipales que estaban a órdenes de gobernadores y alcaldes, pero también remplazaron a los ya existentes cuerpos de seguridad como el de los Serenos y el de los Gendarmes.
Revisando la historia encontramos que debido a la sublevación de la Policía y su unión a los que protestaban por el asesinato de Gaitán en los hechos del 9 de abril de 1948 conocidos como El Bogotazo, la Policía Nacional estuvo liquidada entre los años 1948 y 1950 por decisión del conservador y presidente de Colombia, Mariano Ospina Pérez, condición que restauró en 1950 el presidente, también conservador, Laureano Gómez, para ser posteriormente, durante el gobierno del presidente liberal Alberto Lleras Camargo, nacionalizada y separada de las Fuerzas Militares.
Pero hubo una época de Colombia, esa de los años 50 y conocida como época de “La Violencia”, cuando apareció en nuestro país una especie de Policía secreta, o más bien, digamos, un grupo paramilitar apoyado y financiado por el gobierno y al servicio del Partido Conservador y del gobierno de turno, conocido como “Los Chulavitas”, cuyos integrantes infundiendo miedo y terror, tuvieron como único encargo del gobierno y de los conservadores asesinar a “Los Cachiporros”, “Mochorocos” o “Chusmeros” como llamaban a los liberales alzados en armas o que protestaban.
Pero las agresiones y la brutalidad de los policiales contra los ciudadanos no son propias de Colombia, es algo de índole transnacional como fueron los hechos de la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos, cuando el policial Derek Chauvín habiendo reducido al ciudadano George Floyd terminó asfixiándolo; algo con mucho parecido a lo hizo el Coronel Núñez con los tres jóvenes de Chochó, asesinándolos a sangre fría.
En consideración de lo expuesto observamos que la propuesta del presidente Petro de sacar a la Policía del Ministerio de Defensa, ya ha ocurrido en otros periodos de nuestra historia, y que la descomposición de este organismo ha provenido, en la mayoría de los casos, del mismo gobierno; y del lema policial, “Dios y Patria”, sería bueno reflexionar. #noticiasvital
