¿SE LO VOLVERÁN A ROBAR?
La honradez es siempre digna de elogio, aunque no reporte utilidad…” Cicerón
Por Alvaro Morales De León
Pareciera que con el retorno del Hospital Universitario del Caribe al gobierno departamental de Bolívar este pasado 28 de julio por parte de la Superintendencia Nacional de Salud en acto celebrado en el emblemático salón “Clímaco Silva” de este Hospital hubiese vuelto este Centro Hospitalario a la plenitud administrativa y científica de sus servicios como las tuvo durante cierto tiempo después que en el año 1975 sus inspiradores pudieron ver materializada su noble iniciativa convertida en los diez pisos de esta edificación levantada en el barrio de Zaragocilla de la ciudad de Cartagena.
El Hospital, antes de ser capturado por la corrupción y la politiquería que lo llevó a el día 26 de noviembre de 2016 a que la Supersalud lo interviniera, era de manera indiscutible, un centro de referencias científicas de toda la Región Caribe, cualidades que perdió cuando los clanes politiqueros del departamento lo tomaron por su cuenta parcelándoselo hasta casi acabar con él.
Con la anuencia del gobernador de turno, y la obediencia política del gerente del Centro Hospitalario, cada piso del Hospital tenía su propio dueño politiquero, siendo costumbre, para esa época, oír decir, tal piso es de tal político.
Ser “dueño” de un piso del Hospital Universitario le representaba al tal político corrupto ser dueño de la nómina asistencial, la de médicos, enfermeras y paramédicos, y también ser dueño de la nómina administrativa del servicio que se prestaba en el mismo.
Pero la apropiación politiquera de cada piso del Hospital, iba más allá, llegaba hasta el suministro de instrumentación médica y quirúrgica acorde con la especialidad médica del Piso, en varios de los casos, instrumentación “de segunda” o usada, que se importaba desde Miami.
También, bajo contratación “amarrada” con amigos, el corrupto político también era dueño de todos los procedimientos y exámenes que se requirieran para los pacientes del Piso hospitalario, tales como, por ejemplo, ecos y cardiogramas, rayos x, escanografías, doppler, etc., en la mayoría de los casos facturados por mayor valor y en otros, facturados a pacientes inexistentes. Todo esto, aunque parezca increíble, sucedía en el Hospital Universitario del Caribe antes de su intervención y ante los ojos de todos los entes de control y no pasaba nada.
Afortunadamente, gracias a la Providencia Divina y al empeño y esfuerzo de una comprometida Superintendencia de Salud con la decisión tomada en noviembre de 2016 de intervenirlo forzosa, asistencial y administrativamente, el Hospital Universitario del Caribe pudo arrebatárselo a la peste de la corrupción politiquera de este departamento que lo llevaba al sepulcro definitivo.
Con el final de la intervención al Hospital Universitario por parte de la SuperSalud y su devolución a la gobernación de Bolívar, muchos son los que dudan que continúe por los senderos de la recuperación, máxime cuando la entrega hecha al señor gobernador del departamento se hace en proximidades a elecciones locales el próximo año, en las cuales, su grupo y su partido político han dejado ver aspiraciones de participar.
Finalmente, creo que este pasado 28 de julio, los ya fallecidos médicos, Clímaco Sílva, Arnold Puello Benedetti, y el también médico y senador Miguel Facio-Lince que reposan en la eternidad tuvieron que haberse alegrado en su sueño profundo por el restablecimiento de las calidades médicas y científicas con las que siempre soñaron para este Hospital que nominándose inicialmente Hospital Universitario de Cartagena y proviniendo del vetusto Hospital Santa Clara ubicado en el Convento del mismo nombre en el barrio de San Diego, se construyó en los entonces playones de los que hoy es el barrio de Zaragocilla.
Sólo nos queda pedirle con el alma a quienes lleguen a ser gerentes o administradores del actual Hospital Universitario del Caribe que recuerden la frase “La honradez es siempre digna de elogio, aunque no reporte utilidad…” #noticiasvital
