EL CANAL DEL DIZQUE
“…vale más no prometer que prometer y no cumplir”. Eclesiastés 5:5
Por Alvaro Morales de León.
Referirse a Dique, entre otras acepciones, es referirse a un muro o construcción para contener las aguas, y de aquí el nombre del Canal que irriga porciones del departamento de Bolívar y del Atlántico; pero al referirnos a Dizque lo hacemos como vocablo que significa algo que es presunto o probable pero que no es del todo cierto, como son las incontables ocasiones en que desde el gobierno nacional y el departamental se ha hablado de la recuperación del Canal del Dique, el artificial cauce de aguas que dependiéndose desde Calamar finaliza su recorrido en las aguas de la Bahía de Cartagena, principalmente.
Contrario a lo que siempre habíamos creído o nos habían enseñado, que la construcción del Canal del Dique iniciada en 1533 fue para abastecer de agua a Cartagena, no es así; esta construcción de 115 kilómetros, 50 curvas, 65 metros de ancho y de 7 a 10 metros de profundidad obedeció a la búsqueda de una solución a la navegación fluvial entre el Río Magdalena y la ciudad de Cartagena desde los tiempos del siglo XVI.
Ya casi desde tiempos inmemoriales las llamadas autoridades ambientales del gobierno nacional, así como los gobernantes de los departamentos de Bolívar y Atlántico y los alcaldes de Cartagena se han venido pronunciado, para titulares de prensa, solamente, sobre los problemas y afectación a la navegabilidad que sobre las aguas de la Bahía de Cartagena así como de la seria amenaza que representa para al complejo coralino de las Islas del Rosario las 12 toneladas anuales de sedimento que arrastra y vierte este brazo artificial del Río Magdalena sobre las aguas de la Bahía.
Pero el problema no es solamente el de la sedimentación de la Bahía de Cartagena y la seria amenaza a los arrecifes coralinos de las Islas del Rosario, el problema de sedimentación es también sobre las Ciénagas del Guájaro y Juan Gómez, así como de las ciénagas de Negros, del Jobo, del Tupé, Matuya y Maria La Baja; así como lo es la deforestación e inundaciones que produce el paso de las aguas desbordadas que conllevan a la contaminación y modificación de sus orillas, afectando de paso a las comunidades asentadas a lo largo de este Canal.
Existen en Colombia autoridades ambientales del orden nacional y Corporaciones ambientales del sector público como Cardique y Cormagdalena, y una entidad como el EPA, en Cartagena, las que todas, juntas, se van en anuncios y sólo anuncios sobre su preocupación con los problemas propios del Canal del Dique y los problemas que produce, quizás porque es sólo lo que le permiten los escándalos de corrupción en estos organismos gubernamentales que les impide materializar las soluciones.
Este Canal que inició su construcción en la época colonial y se hizo con el sudor de esclavos e indígenas buscó con la unión de ciénagas y lagunas que desembocara en la Bahía de Cartagena, principalmente, pero también en los caños Correa y Matunilla y así permitir la navegación fluvial entre el río Magdalena, desde Calamar hasta Cartagena.
Finalmente, el deterioro del Canal del Dique, la sedimentación de la Bahía de Cartagena, la amenaza a los arrecifes coralinos de las Islas del Rosario, así como el riesgo inminente de inundación de las poblaciones ribereñas, volvió a tener, dentro de los múltiples y repetidos anuncios, esta vez liderado por la señora Vicepresidente, Martha Lucía Ramírez, otro, DIZQUE compromiso de acuerdo para la recuperación de toda la cuenca del Canal del Dique, o mejor, Canal del Dizque si tomamos este vocablo como un supuesto, posible o probable acontecimiento. #noticiasvital
