Cartagena

TRANSCARIBE: A REVOLVER EL DOMINÓ

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Proverbio

Por Álvaro Morales de León.

“Revolver el dominó” es una muy particular y conocida expresión en la que los participantes en una partida del juego de “las blancas y las negras”, el dominó, deciden, por cualquier motivo, suspenderlo y volver a agitar las fichas sobre la mesa para reiniciar el entretenido juego.

Sin pretender de docto o entendido en materia ni en fórmulas financieras, pienso que en Colombia, de manera urgente, se debe “revolver el dominó” para replantar y encontrar la receta que le garantice estabilidad financiera a todos los Sistemas Integrados de Transporte Masivo en Colombia, que, de lo integrado, como en el #Transcaribe, nos lo han quedado debiendo.

Algo no se ha hecho ni se ha estructurado de manera correcta y acertada en el modelo financiero para imprimirle permanente sostenibilidad y autonomía financiera a este modelo de transporte en crisis en todo el país.

Se requiere que con la asesoría de “gurús” de las ciencias económicas el Congreso de la República o el propio gobierno, de manera inminente, encuentren una fórmula que de manera definitiva asegure la estabilidad financiera y operativa a este servicio de movilidad ciudadana.

Bueno es que recordemos el origen de los Sistemas Masivos de Transporte en Colombia remontándonos para ello a los alcaldes de Bogotá, Andrés Pastrana y Jaime Castro, quienes empezaron a plantear propuestas para solucionar el problema del transporte público en la capital del país, con muy pocos resultados; contrario a lo que sí ocurrió entre 1995 y 1997 cuando el alcalde Antanas Mockus, insistió en la urgente necesidad de establecer un sistema de transporte masivo que contribuyera a remediar la problemática de movilidad en el Distrito Capital, propuesta que materializó el alcalde Peñaloza en su primer mandato.

Pero el modelo de Transporte Masivo que fue un modelo mal copiado del existente y funcional en la brasilera ciudad de Curitiba, fue consolidado y dado al servicio por primera vez en Colombia en Bogotá el 18 de diciembre del año 2000, a pocos días de finalizar el primer gobierno de Peñaloza, y en cuya construcción, como en la de los otros Sistemas existentes, convergió la Nación con un aproximado del 70% de la inversión, y la capital, con uno del 30%.

Transcaribe, nuestro transporte masivo, además de todos los tropiezos en su construcción, financiación y en su inestable administración y dirección, es un Sistema que al igual que los otros que operan en Colombia se encuentra en “peringuetas” económicas por el mismo y común galimatías que ha significado la insostenibilidad financiera de todos ellos, causante de los sinsabores que repercuten en la continuidad en la prestación del servicio.

Después de 20 años de estar operando este modelo de transporte en el país, la no resuelta crisis se le continúa atribuyendo al desequilibrio y desfinanciación del llamado Fondo de Estabilización Tarifaria que no logra cubrir los costos totales de la operación, obligando a que el gobierno local o el nacional esté de manera periódica, y como si fuera “un barril sin fondo”, refinanciándolo para evitar su parálisis.

El problema no es sólo del Transcaribe de Cartagena ni de ninguno de los otros seis sistemas integrados de transporte masivo en particular, no, el problema es generalizado y es el mismo, el desequilibrio financiero que ha llevado a que entre otros, Transmilenio tenga hoy un déficit de 1.2 billones de pesos; Transcaribe, uno de 104.000; y Transmetro, en Barranquilla, uno de 30.000 millones.

Finalmente, mientras aparece el “gurú” financiero que “revolviendo el dominó” encuentre la mágica formula que le permita autonomía y sostenibilidad financiera a estos Sistemas de Transporte muchos son los que siguen diciéndose: “más vale malo conocido que bueno por conocer”. #noticiasvital

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