En Congreso de palmicultores James Fry vaticinó que los precios del aceite de palma se mantendrán altos

Una buena noticia para los productores de aceite de palma dio James Fry, analista y profundo conocedor del mercado de oleaginosas en el mundo, Chairman de la firma LMC International, durante el XLIX Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, y es que los precios del aceite de palma se mantendrán altos por algún tiempo, aún en una coyuntura tan compleja como la actual.

Apoyado en su conocimiento del mercado mundial de aceites y grasas, una temática que siempre despierta gran interés, el experto en precios internacionales de productos agrícolas, dijo que en 2021, el escaso crecimiento de la producción de aceite de palma en todos los países productores, excepto en Indonesia, unido a una demanda que sigue siendo fuerte, significa que no se espera una gran caída en los precios de esta oleaginosa.

Manifestó que, a largo plazo, a menos que haya un cambio drástico en las políticas gubernamentales hacia los biocombustibles, es inevitable que la demanda de aceites y grasas mantenga los precios del aceite vegetal en un nivel alto para cumplir con el crecimiento de los mandatos, tanto para los biocombustibles para vehículos de carretera como para el combustible de aviación.

Fry sostuvo que, a partir del cambio de siglo en el año 2000, los precios de varios productos básicos agrícolas tuvieron un cambio en la tendencia y han ido en aumento a causa de dos razones principales.

Una de estas es que los biocombustibles han creado un nuevo mercado bastante significativo para sus materias primas, como el azúcar y los cereales (para el etanol) y los aceites vegetales (para el biodiésel), sin desarrollar iniciativas políticas sólidas para aumentar la oferta.

La otra consideración es que los biocombustibles crearon un vínculo entre los precios de los aceites y grasas y los precios de los productos derivados del petróleo, lo cual determinó que el precio de este último se convirtiera en el piso de los precios de los aceites vegetales.

Desde el tercer trimestre de 2020, los precios de la mayoría de los principales productos básicos agrícolas se dispararon y los aceites y las semillas oleaginosas tomaron un gran protagonismo en el auge de los precios.

El fenómeno climático de La Niña, con su combinación de sequías en algunas regiones agrícolas importantes e inundaciones en otras, sin duda reforzó la presión al alza sobre los precios de los cultivos, explicó Fry.

Así mismo, e “igual de importante, el impacto negativo de la pandemia de COVID-19 en la demanda de alimentos resultó ser menor de lo que se había anticipado, mientras que la mayoría de los gobiernos con políticas de biocombustibles continuaron aplicando los mandatos en su totalidad, ignorando el efecto que la demanda de biocombustibles tenía sobre los precios”, aseguró James Fry.

Reiteró que el aumento mundial en la producción de aceite de palma se ha desacelerado de manera apreciable y ahora está por debajo de 1 % anual y parece muy poco probable que esta disminución de la velocidad de crecimiento de la superficie se revierta de repente.

También expuso que los rendimientos del aceite de palma por hectárea no han aumentado durante más de diez años. “Dado que el aceite de palma sigue siendo la principal fuente de aceites vegetales y de exportaciones de aceite vegetal, una desaceleración en el crecimiento de los suministros de éste significa que, en una mirada de largo plazo, otros aceites tendrán que llenar ese vacío”, indicó.

Fry planteó que entre las opciones están la colza o canola y el girasol, pero éstos deben cultivarse en rotación, generalmente con granos en uno de cada tres o cuatro años. Por lo tanto, es difícil expandir su producción rápidamente sin agregar un tonelaje mucho mayor a la producción de granos, lo que puede ser difícil en términos de encontrar tierras más adecuadas.

“Entonces la soya es la nueva fuente más probable de aceites vegetales a medida que disminuye la disponibilidad relativa del aceite de palma”, afirmó.  Sin embargo, “cada kilogramo de aceite de soya genera más de 4 kilogramos de harina de soya y eso significa que habrá mucha harina para vender como alimento y su precio caerá inevitablemente”.

“La única forma en que se puede persuadir a los agricultores para que cultiven más soya es aumentando el precio de compra del aceite de soya para compensar el impacto de un precio más bajo de la harina y redundar en un precio general más alto. Esto hará que todos los aceites, incluido el de palma, sean los beneficiados a medida que suba el precio del aceite de soya”, concluyó Fry. #noticiasvital

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