Cartagena

RECONCILIACIÓN

La vida es demasiado corta como para no perdonar” – Tom Hanks

Por Alvaro Morales de León.

Transitamos, y estamos a punto de finalizar el recordatorio de unos días conocidos como días santos, días escogidos por la fe cristiana para hacer memoria de Jesús, el Maestro, aquel que vino al mundo enviado por su Padre, el Supremo Dios, para reconciliarnos con él después de muchos intentos de proponérselo a través de escogidos hombres a los que les dio el don de la profecía, pero a los que la creación, la humanidad, hizo oídos sordos a los propósitos celestiales.

Pero el pueblo siempre ha sido de dura cerviz, terco, pareciendo ir en búsqueda del conflicto, de la contienda, del pleito, de la rencilla y manteniéndose alejado del deseo del Padre Celestial, el de procurar el amor, la paz y la reconciliación.

De la Semana Santa siempre se ha dicho que debe ser, además de recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesús, el Hijo de Dios, una semana de reflexión sobre nuestra vida, sobre el acontecer de nuestro entorno en procura de un mejor vivir o de la corrección de posibles caminos errados por los que estemos transitando.

El último pacto de Dios con el Hombre fue sellado con la entrega de su unigénito hijo, Jesús, para que, a través de él, el único camino de salvación, nos reconciliemos eternamente con el Creador.

Ojalá esta Semana de reflexión sirva para que en Cartagena cesen las intrigas políticas, el odio visceral que se ha levantado contra la persona del alcalde William Dau, para que ojalá se aplique y se tenga en cuenta lo que dice la Escritura, “El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad”.

Y para que, además, como continúa diciendo el apóstol Pablo en su carta a los Efesios: “No salga de vuestra boca ninguna palabra mala o corrompida sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”.

Finalmente, pensábamos que en Cartagena los estragos a la salud, así como los económicos y sociales producidos por la pandemia del Covid 19, y sus más de 1.000 fallecidos y 57.000 diagnosticados con la enfermedad irían a servir para reconciliarnos, pero hasta ahora, no ha sido así; en Cartagena sigue predominando la pandemia del odio, la rencilla, la intriga, la maledicencia, la injuria, la calumnia, pero, sobre todo, la pandemia de la maldad. Reconciliémonos, por favor.#noticiasvital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *