Campetrol propone un plan de cuatro pilares para recuperar la soberanía energética de Colombia
La recuperación de la producción de petróleo y gas, el aumento de las reservas y la reducción de la dependencia de las importaciones fueron algunos de los principales temas planteados por Nelson Castañeda, presidente de CAMPETROL, durante la apertura de la IX Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, que se realizó este 4 de noviembre de 2026.
En su discurso, Castañeda presentó un diagnóstico sobre la situación de la industria de hidrocarburos en Colombia y expuso una hoja de ruta para recuperar la actividad del sector. Según explicó, el país cuenta con recursos potenciales que podrían ampliar su capacidad de producción, pero advirtió que es necesario generar condiciones para convertir esos recursos en reservas y proyectos comerciales.
El dirigente gremial señaló que, de acuerdo con cifras reportadas por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), al cierre del año anterior los recursos contingentes 3C descubiertos y potencialmente recuperables representaban seis veces las reservas probadas de gas natural.
A esto sumó las estimaciones de un estudio de Mora y otros, publicadas por la ANH en 2021, según el cual el desarrollo de yacimientos no convencionales podría multiplicar por cuatro las reservas probadas de petróleo y por 97 las de gas natural.
Castañeda recordó que este potencial geológico fue uno de los factores que atraen a compañías internacionales como ExxonMobil y ConocoPhillips, que se sumaron a Ecopetrol en el desarrollo de actividades en el país.
Sin embargo, sostuvo que el principal desafío consiste en avanzar desde los recursos identificados hasta su aprovechamiento comercial. «El reto es convertirlas en reservas, riqueza y bienestar para todos los colombianos», afirmó.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la reducción de la producción nacional durante la última década. De acuerdo con las cifras presentadas, Colombia pasó de producir cerca de un millón de barriles diarios de petróleo a aproximadamente 730.000 barriles diarios. En gas natural, la producción descendió de 1.000 millones a 700 millones de pies cúbicos diarios.
Esta reducción, explicó, ha incrementado la necesidad de acudir al mercado internacional para cubrir parte de la demanda nacional. Actualmente, el país importa más de 400 millones de pies cúbicos de gas natural, según las cifras expuestas durante la apertura de la Cumbre.
El presidente de CAMPETROL señaló que estas compras se realizan a precios entre tres y cuatro veces superiores a los registrados hace una década, situación que, en su concepto, tiene efectos sobre la economía y los consumidores.
«Perdimos la soberanía en gas: un golpe a la economía ya la canasta familiar de los más vulnerables», manifestó.
El comportamiento de la exploración también hizo parte del diagnóstico. Castañeda indicó que entre 2021 y 2025 se incorporaron 43 millones de barriles por nuevos descubrimientos, una cifra inferior a los 100 millones de barriles registrados por ese concepto en 2015.
Además, señaló que los niveles de actividad exploratoria mantienen una tendencia descendente desde 2015 y que la adquisición de información sísmica se encuentra en mínimos históricos.
A este panorama se agregó que, desde agosto de 2022, no se ha firmado un nuevo contrato de exploración y producción de hidrocarburos. Para el dirigente, esta situación limita las posibilidades de identificar nuevos recursos y desarrollar proyectos que permitan compensar la declinación natural de los campos existentes.
En cuanto a la actividad de perforación, expuso que el número de taladros pasó de 60 en noviembre de 2022 a 31 en septiembre de 2026. Por su parte, los equipos destinados al mantenimiento de pozos se ubicaron en 83.
El impacto de esta menor actividad también se refleja en la inversión. Con cifras de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Castañeda indicó que la inversión del sector cayó 25% frente a 2015.
Según se explicó, la reducción de los recursos destinados a la industria tiene efectos que van más allá de las compañías operadoras, debido a su relación con el empleo, el transporte, la agricultura, los ingresos tributarios y las regalías que reciben las regiones.
A las dificultades asociadas con la exploración y la inversión se suman los problemas de orden público y los bloqueos que afectan la operación de las empresas. Castañeda indicó que durante 2025 se registraron 1.363 bloqueos en el sector, frente a 473 reportados en 2015.
También mencionó 82 voladuras de oleoductos desde 2024 y las afectaciones a la operación del oleoducto Transandino por la presencia de válvulas ilícitas. A esto agregó que el oleoducto Caño Limón-Coveñas llevaba dos años sin operar, de acuerdo con lo expuesto en su intervención.
«Operar en Colombia es cada año más difícil y costoso», sostuvo.
El panorama descrito, agregó, representa un riesgo para el abastecimiento energético del país, especialmente ante escenarios de mayor demanda de gas natural para la generación eléctrica.
En ese sentido, se refirió al fenómeno de El Niño declarado por el IDEAM desde octubre ya la posibilidad de que alcance una intensidad elevada. Explicó que, con menores niveles en los embalses, las plantas térmicas requieren mayores cantidades de gas para atender la demanda de electricidad.
Según las cifras de XM citadas en el discurso, la generación térmica ya representa cerca del 30% de la electricidad del país. Una parte del gas adicional necesaria tendría que cubrirse mediante importaciones, lo que podría trasladar mayores costos al consumidor final.
Castañeda también comparó la situación de Colombia con la de otros países de América Latina, entre ellos Brasil, Argentina, Guyana, México y Venezuela, que, según indicó, están fortaleciendo sus industrias de hidrocarburos y buscando atraer capital extranjero.
Sobre Venezuela, señaló que los cambios en su marco legal, las licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) y los anuncios de inversión de compañías internacionales podrían convertirla en un competidor por recursos financieros, tecnología, bienes y servicios para el desarrollo de su infraestructura energética.
En ese contexto, sostuvo que Colombia necesita mejorar sus condiciones de competitividad y estabilidad jurídica para atraer inversiones. «La inversión no busca solo potencial geológico, igualmente estabilidad jurídica y competitividad», afirmó.
Pese a las dificultades que describieron, el presidente de CAMPETROL defendió la importancia económica que todavía tiene la industria de hidrocarburos para el país. De acuerdo con las cifras presentadas, entre 2021 y 2025 el sector aportó cerca de una tercera parte de las exportaciones nacionales, 17% de la inversión extranjera directa, 8% de los ingresos del Gobierno nacional central, 3,8% del producto interno bruto y dos tercios de las regalías.
A partir de estos datos, sostuvo que no existe una actividad económica que pueda reemplazar en el corto plazo los aportes fiscales y externos de los hidrocarburos.
«En el corto plazo, no hay cómo reemplazar este aporte económico y fiscal», señaló.
Frente a este escenario, Castañeda presentó la estrategia 4×4 de CAMPETROL, una propuesta que contempla cuatro pilares para impulsar el crecimiento de la industria y cuatro habilitadores para facilitar la ejecución de proyectos.
El primer pilar está relacionado con el aumento de la producción mediante la recuperación mejorada de petróleo en campos existentes. Según explicó, actualmente Colombia recupera cerca del 15% del petróleo original de los yacimientos descubiertos y cada punto porcentual adicional de recobro podría representar alrededor de 800 millones de barriles.
El dirigente destacó que el Comité Intersectorial de Hidrocarburos, con el liderazgo de la ANH, priorizó el recobro mejorado como parte de las medidas para reducir la declinación de los campos y aprovechar la infraestructura disponible.
El segundo pilar está enfocado en desarrollar el potencial de gas natural identificado en el territorio nacional, especialmente los recursos costa afuera.
Castañeda señaló que Colombia cuenta con 10,5 terapias cúbicas de gas contingente, de las cuales el 74,5% se encuentra en proyectos costa afuera. Esta cantidad equivale, según explicó, a seis veces las reservas probadas actuales.
Para avanzar en su aprovechamiento, propuso acelerar los trámites y la ejecución de los proyectos, además de fortalecer los mecanismos de coordinación entre las entidades encargadas de su desarrollo.
En este punto, mencionó la creación del Grupo Estratégico de Aceleración de Proyectos de Gas por parte de la ANH, cuyo propósito es articular a los actores involucrados y resolver los obstáculos que retrasan las iniciativas.
También hizo referencia a la campaña exploratoria desarrollada por Ecopetrol y Petrobras en aguas profundas del Caribe colombiano. Según indicó, las operaciones se extendieron durante dos años y medio, incluyeron cinco pozos y representaron inversiones cercanas a US$1.000 millones, sin accidentes reportados.
El tercer componente de la estrategia contempla el desarrollo de yacimientos no convencionales mediante la técnica de fracturamiento hidráulico, conocida como fracking.
Castañeda sostuvo que estos recursos podrían ampliar las reservas nacionales y citó el caso de Argentina, donde, de acuerdo con las cifras presentadas, el 71% de la producción de petróleo y gas proviene de yacimientos no convencionales y la producción de gas es cinco veces superior a la de Colombia.
El dirigente planteó que los proyectos ubicados en zonas como el Magdalena Medio y Cesar-Ranchería deben avanzar hacia una etapa comercial, con el propósito de aprovechar el potencial identificado y la experiencia acumulada en otros mercados.
El cuarto pilar está relacionado con la reactivación de la exploración de hidrocarburos. Para ello, destacó que la ANH reservó cerca de 20 millones de hectáreas con miras a preparar un nuevo proceso de asignación.
Además, propuso expedir un decreto que reconozca el conocimiento del subsuelo como un activo estratégico y permita articular a las entidades responsables, así como incrementar la inversión en geología básica dentro del Plan Nacional de Desarrollo.
La estrategia también contempla cuatro condiciones habilitantes. La primera corresponde al componente ambiental y está relacionada con la necesidad de agilizar los procedimientos para el desarrollo de proyectos.
Sobre este punto, Castañeda se refirió al borrador de decreto del Gobierno nacional que plantea tramitar de manera paralela el licenciamiento ambiental y los procesos de consulta previa.
Según explicó, la posibilidad de adelantar ambos procedimientos simultáneamente, manteniendo el diálogo con las comunidades, permitiría reducir los tiempos de ejecución y facilitar la incorporación de recursos descubiertos a la producción nacional.
El segundo habilitado corresponde a la seguridad y las condiciones de operación en las regiones. Castañeda indicó que durante 2025 Colombia dejó de producir cerca de cuatro millones de barriles de petróleo por problemas de orden público.
De acuerdo con su cálculo, ese volumen equivale a unos US$400 millones, o más de un billón de pesos, para la economía nacional, tomando como referencia los precios actuales.
También se refirió a las decisiones judiciales relacionadas con el alcance de la protesta social ya la necesidad de establecer reglas claras para la contratación de bienes y servicios locales en las zonas donde operan las compañías.
La tercera condición está relacionada con la competitividad tributaria. Castañeda señaló que Colombia tiene una tarifa de renta del 35%, a la que se suma una sobretasa de hasta 15 puntos porcentuales para la producción de petróleo cuando los precios son elevados.
Como referencia, mencionó el régimen de incentivos de Argentina, que contempla una tarifa del 25% y estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria durante 30 años.
En ese contexto, destacó el Régimen Único para Generar Estabilidad Empresarial (RUGE), incluido en el proyecto de Ley de Rescate Económico, como un mecanismo que podría contribuir a reactivar la inversión en el sector.
El cuarto habilitado corresponde a la gobernabilidad y la coordinación institucional. Sobre este aspecto, mencionó el Decreto 1373 de 2026, mediante el cual se asigna al vicepresidente de Colombia misiones de coordinación interinstitucional para dinamizar proyectos estratégicos y acelerar inversiones.
También destacó la instalación del Comité Intersectorial de Hidrocarburos, liderado por el presidente de la ANH, y propuso establecer una agenda regulatoria con fechas definidas y un sistema de seguimiento a los trámites.
Más allá de las medidas específicas, Castañeda presentó los resultados que, según un estudio del CREE elaborado para seis gremios del sector, podría alcanzar Colombia si logra ejecutar el escenario denominado Renacer.
De acuerdo con las estimaciones expuestas, bajo ese escenario la producción de petróleo podría superar el millón de barriles diarios durante varios años, mientras que la producción de gas natural llegaría a más de 3.000 millones de pies cúbicos diarios.
El dirigente contrastó estas proyecciones con el escenario de Marchitamiento, en el que la producción de petróleo sería siete veces menor frente a la alternativa de recuperación de la industria.
En materia de gas, sostuvo que, si no se incorporan nuevos recursos, para 2035 tres de cada cuatro moléculas consumidas en Colombia serían importadas. En contraste, bajo el escenario de Renacer, las importaciones de gas podrían acercarse a cero entre 2031 y 2045, mientras que las de petróleo llegarían a cero hasta después de 2050.
Las proyecciones económicas también ocuparon un lugar central en su presentación. Según el estudio citado, el escenario de Renacer generaría ingresos por $695 billones, frente a un rango de entre $162 billones y $276 billones en los demás escenarios analizados.
La diferencia entre el escenario de mayor crecimiento y los otros escenarios representaría $533 mil millones adicionales para el desarrollo del país, recursos que, según se explica, se reflejarían en mayores regalías, impuestos de renta y dividendos para la Nación y las regiones.
Castañeda indicó que esos recursos podrían tener efectos sobre diferentes indicadores sociales. De acuerdo con las estimaciones del estudio, los ingresos adicionales permitirían sacar a 7,6 millones de colombianos de la pobreza, mejorar el acceso a vivienda o brindar mejores servicios de salud a 15 millones de personas.
El presidente de CAMPETROL también se refirió a la relación entre la industria de hidrocarburos y la transición energética. Señaló que durante años la discusión estuvo marcada por planteamientos que presentaban el desarrollo del petróleo y el gas como incompatible con otras fuentes de energía.
Sin embargo, destacó el concepto de adición energética promovido por el nuevo Gobierno y manifestó que el sector está dispuesto a participar en una agenda que contempla distintas tecnologías y fuentes de energía.
En su intervención, reconoció los compromisos de la Misión Crecer relacionados con la estabilidad de las reglas, la eliminación de obstáculos para los proyectos y el respaldo a diferentes tecnologías energéticas.
Finalmente, Castañeda planteó que la recuperación de la industria requiere coordinación entre el Gobierno, las empresas, los gremios, las universidades y las regiones. En ese sentido, señaló que la política pública debe generar condiciones para la inversión, mientras que el conocimiento técnico y el capital deben permitir que los proyectos se conviertan en resultados concretos.
«La industria pone lo suyo: acelerar lo adjudicado, traer temprano los proyectos listos, nuevas inversiones, capital humano, ejecutar el 4×4 y defender la industria con datos», afirmó.
El dirigente concluyó que el desarrollo de los recursos energéticos del país depende de decisiones que permitan articular la política pública, la tecnología y la inversión privada, al tiempo que se garantiza la seguridad de las personas y de las operaciones.
«Nuestro primer compromiso y prioridad es hacerlo bien y proteger la vida», concluyó.
