EL CIRCO DE ABELARDO
Por Alvaro Morales de León.
El pasado lunes festivo 3 de noviembre, Abelardo de la Espriella, el que ahora posa como precandidato pretendiendo ser el remplazo del presidente Gustavo Petro a partir del 7 de agosto de 2026, convirtió lo que es un recinto para espectáculos y entretenimiento, como lo es el Movistar – Arena de Bogotá, en un verdadero circo en el evento que el denominó y lideró como la Convención de “los defensores de la patria”, según él, pero que con los personajes que invitó como animadores del evento, dejó confirmado que dicho evento más que Convención pareció un verdadero Circo.
Abelardo contrató como payasos de este Circo a conocidos comediantes como “Alerta”, a “Piter Albeiro” y a la “Barbarita” de Sábados Felices, pero también estuvieron en la tarima, como presentadora, la periodista española-colombiana, Eva Rey, así como el exfutbolista Faustino Asprilla.
Como invitados y también en la Tarima estuvieron congresitas cuestionados como Lina Garrido y Miguel Polo Polo, así como Enrique Gómez Hurtado, el dueño del casi desaparecido y desgastado partido político “Salvación Nacional”, que le ha ofrecido el aval a Abelardo; y además también hicieron presencia, el investigado por masacres, el exmilitar, Eduardo Zapateiro; la congresista estadounidense de origen cubano, María Elvira Salazar, la que pasa metiéndose en las cosas internas de nuestro país y hablando mal e indisponiendo al presidente Petro.
Este Circo que Abelardo realizó y que llamó como Gran Convención de los Defensores de la Patria, que hasta oradores y Pastores tuvo para orar e imponer manos sobre Abelardo, el antes ateo y ahora creyente en Dios, le costó, según dijo, cerca de 300 millones de pesos, los cuales financió con recursos propios y con la venta de sus tenís con la imagen del Tigre, y con los cuales “se clava” a sus seguidores que los compran por la no depreciable suma de 5 millones de pesos el par.
Abelardo es un tipo que no es ni “cahaco” ni costeño. Tiene 47 años de edad. Nació en Bogotá en el año 1978, pero creció en Montería junto a su padre del mismo nombre, y a su madre María Eugenia Otero. Tiene estudios de pregrado en Derecho y varias especializaciones y doctorados en materia jurídica, llevándolo a constituir su propia firma de abogado con sedes en varias ciudades de Colombia y fuera del país.
Su ejercicio profesional como defensor ha sido criticado y cuestionado por haber prestado sus servicios a criminales y estafadores como David Murcia, el de la pirámide DMG; a Alex Saab, el conocido y señalado testaferro de Nicolás Maduro, así como a funcionarios del Estado colombiano acusados de tener vínculos con grupos armados ilegales como las autodefensas, puntos que cada vez que puede le enrostra su competidora Vicky Dávila; pero para De la Espriella, en el ejercicio del Derecho, la ética no vale, y lo afirma cuando dice: “La ética no tiene nada que ver con el Derecho”.
Abelardo no ha dejado de ser un “filipichín”, esa persona presumida, petulante, engreída, que se da ínfulas de elegante o importante, sin serlo realmente, y así lo está demostrando en sus actos proselitistas con los que busca impresionar a los incautos, a los que no saben de política, a Alvaro Uribe, pensando que el expresidente es un bobo o un tonto a quien puede fácilmente engañar o impresionar con flojos discursos y llenado escenarios falsamente.
De la Espriella aunque quiere a toda costa ser el ungido de Uribe como su candidato, el candidato del Centro Democrático a la Presidencia de la República en las elecciones de mayo de 2026, también está recogiendo firmas por si acaso no logra el aval de Uribe.
Los discursos de De la Espriella están basados en hablar mal del presidente Petro, y casi igual a lo que dice el tambien precabdidato presidencial, Santiago Botero, asegura que no habrá ningún proceso de paz sino, bala para los grupos guerrilleros y los que están al margen de la Ley, y eso lo repite quien está a su lado en la campaña, el señor Miguel Polo Polo, el desprestigiado representante a la Cámara.
Finalmente, de la Espriella ha querido ser de todo, o mejor, se las ha querido dar de todo. Se ha presentado como cantante de música lírica, y hasta de vallenato con “su compadre y socio” Silvestre Dangond, con quien tienen un avión en común, también como fabricante de vinos, como ejemplo de elegancia, y todo esto como prototipo del hombre vanidoso, pero más de eso, del hombre narcisista, el que se enamora de sí mismo, reflejando un estado de perturbación mental y un trastorno de la personalidad.
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