METIENDO MIS MANOS EN LA CANDELA
Por Alvaro Morales de León.
El sólo título de esta nota estoy seguro que levantará, de por sí mismo, interrogantes; y más allá, controversias por los polémicos personajes a los que me referiré y por los cuales he metido y seguiré “metiendo mis manos en la candela” con la seguridad que no se me quemarán, convencido que nunca, como servidores públicos, aquí enfatizo, como servidores públicos, han sido ni fueron practicantes de la corrupción; ni nada parecido.
Los personajes a los que me voy a referir son de la vida política, de la vida pública, y uno de ellos fue o es Nicolás Francisco Curi Vergara, quien hace 6 años, a sus 83 almanaques nos abandonó de este mundo; el otro, todavía está entre nosotros, tiene 64 años de edad, desde el 7 de agosto de 2022 es nuestro presidente, se llama, Gustavo Francisco Petro Urrego y es de Ciénaga de Oro, Córdoba.
Por estas dos personas de la vida pública de nuestro país siempre “meteré mis manos en la candela” con la seguridad que no se me quemarán, como personas limpias de corrupción. Para el caso de nuestra ciudad, Cartagena, puedo asegurar que el alcalde Nicolás Curi nunca fue corrupto, sus debilidades fueron otras, “los amoríos”. Nicolás fue un hombre de corte y sensibilidad social probada, lo cual heredó de su madre, Manuela Vergara, la que de manera incansable hacía obras sociales en el deprimido barrio Olaya Herrera, especialmente, alrededor de su Cuartelillo de Policía, sector donde construyó su Capilla Católica.
Cuando Nicolás todavía ejercía como médico y era dueño de la Clínica Blas de Lezo se inventó un Carnet para atender gratis, de verdad verdad, a cuanta persona llegara con este documento a solicitar servicios médicos en esta Clínica y mostrara este Carnet, a quienes no sólo atendían de gratis, sino que además le daban gratis las medicinas, y además, de ñapa, le daban para el bus.
Usted podrá ceer que esto no es cierto, que es una exageración, pero fue real y existió. Por todo esto digo que “puedo meter mis manos en la candela” por Nicolás Curi con la seguridad que no se me quemarán. Nicolás fue un hombre de buen corazón. Con autoridad me atrevo a decir que Nicolás Curi fue Injustamente cuestionado, juzgado y procesado. Opinión que me surge por la oportunidad que tuve de estar muy cerca de él, de conocerlo y tratarlo personalmente, como se dice, de tú a tú, y además, por haber hecho parte de su gabinete de gobierno entre los años 1998 y 1999 como director de la Umata Distrital de Cartagena.
Ahora, en cuanto al Presidente, hagamos un acto de constricción y preguntémonos ¿podrá ser corrupto un presidente como Gustavo Petro que todas sus actuaciones de gobiernos están encaminadas a ayudar al pueblo, a los más necesitados, a devolverle las tierras a los campesinos, tierras fértiles, para que produzcan? ¿Qué busca que haya un mejor sistema de salud para todos los colombianos? ¿Qué busca un mejor sistema judicial y político? ¿Podrá ser corrupto?
Pero ni el finado Nicolás Curi ni el presidente Gustavo Petro, aunque sean responsables políticamente por malos desempeños de sus funcionarios, no pueden ser calificados como corruptos cuando personas en las que ellos creyeron, en las que depositaron su confianza, a
sus espaldas abusaron, traicionaron su amistad, su recomendación política, y su confianza, en el desempeño deshonesto, que sin pudor alguno, de manera inmoral y corrupta en el cargo que se les entregó para administrar o dirigir terminaron implicándose no sólo ellos
mismos como servidores públicos sino también al representante legal de la Ciudad o de la Nación.
Nicolás Curi fue exitoso en su primer gobierno, del 90 al 92, época en que Marta, su adorada hija, era pequeña, todavía no practicaba cosas turbias que enredaran a su padre y, además, no estaba casada con William Montes; y a Javier, otro de sus hijos, también menor de edad,
no se le había despertado el sentimiento de codicia por el dinero público. Los otros dos hijos, afortunadamente, Gloria, y Nicolasito; siempre estuvieron apartados, creo yo, de las cosas públicas.
Pero el breve y accidentado segundo gobierno de Nicolás Curi Vergara, para el cual fue elegido para ejecutarlo durante el periodo 1998-2000; escasamente pudo estar al frente entre enero de 1998 y agosto de 1999, por haber sido suspendido, hasta que en diciembre de ese mismo año, renunció.
Pero sí dije que metía las manos en la candela por Nicolás Curí sin temor a que se me quemaran, no puedo decir lo mismo de su hija Marta Curi, quien lo llevó a los descalabros administrativos más desastrosos que comprometieron judicialmente al alcalde Curi.
Pero si en un tiempo metí las manos en la candela por William Montes, desde hace un buen tiempo tuve que sacarlas. William se convirtió en el esposo de Marta Curi, pero también, con la ayuda de su suegro Nicolás, en Representante a la Camara y Senador, pero, después, cuando la ayuda le vino del Paramilitarismo y de su alianza con “La Gata”, terminó ocho años en la Picota y con muerte política.
Ese no fue el humilde y pueblerino William Montes, que escasamente balbuceaba palabras, que conocí cuando yo ejercía como Concejal de Turbaco y era Presidente del Partido Conservador de este Municipio, y que lo respaldé exitosamente para que fuera elegido diputado a la Asamblea departamental de Bolivar; no el William Montes que quedó incluido en el 35% de los Congresistas que en el año 2007, en el recinto del Senado de la República, dijo Salvatore Mancuso que hacían parte de los elegidos por ellos, los paramilitares de acuerdo al Pacto de Ralito el cual también había firmado aquel humilde joven en quien creí pero me traicionó, William Montes Medina. ¡qué vergüenza y que decepción! Una total
porquería.
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