DESPOJOS CONCERTADOS
Por Alvaro Morales de León

Ocho son los municipios del departamento de Bolívar y ocho los del departamento de Sucre que se encuentran enclavados en la Serranía de San Jacinto haciendo parte de la subregión conocida como los Montes de María.
Carmen de Bolívar, San Jacinto, San Juan Nepomuceno, María La Baja, El Guamo, Zambrano, Mahates, y Córdoba-Tetón, son los de Bolívar. Chalán, Colosó, Sincelejo, Ovejas, San Onofre, los Palmitos, Morroa, y Toluviejo, son los de Sucre.
Los codiciados 6.466 kilómetros cuadrados de los Montes de María, son kilómetros de tierras muy fértiles y aptas para la explotación ganadera, aptas también para el cultivo de maderables y aptas para todo tipo de labores y sembradíos agrícolas; que además, para los años 60, años en los que gobernaba al país el presidente Carlos Lleras Restrepo, con su Programa de Revolución Verde y el impulso que dio a la Reforma Agraria, benefició a gran parte de esta subregión con la construcción del Distrito de riego de Maríalabaja; cuerpo de agua artificial orientado al regadío de cultivos de la zona.
Además de todos estos atributos de “Los Montes de María”, también la naturaleza, en uno de sus municipios, San Onofre, la dotó de un bellísimo paisaje marítimo y de extraordinarios recursos pesqueros.
De todo este territorio es del que los guerrilleros de la Farc, en un tiempo, y después, los descuartizadores, violadores y sanguinarios Paramilitares han desarraigado al campesinado durante las últimas décadas, despojándolo de manera brutal, a sangre y fuego, en alianza con reconocidos políticos de la región, y apoyados logísticamente por las llamadas fuerza regulares del Estado, como las del ejército colombiano.
Cuando para la segunda mitad de los años 90 el dominio de la zona lo ejercían los sanguinarios paramilitares, ya se contabilizaban en más de 158.000 los campesinos desplazados y desarraigados forzadamente por causa de la violencia, el miedo y las masacres; y en 82.000 las hectáreas abandonadas por los campesinos dueños de la tierra.
Es para esta época de los 90 cuando los paramilitares, utilizando testaferros o comisionados para la compra de tierras en los Montes de María a los campesinos propietarios se produce el gran despojo de las tierras en esta región dado el modelo de compra que impuesto obligaba al campesino a vender a precios muy por debajo de los precios reales de cada predio. No aceptar la injusta y despojadora propuesta de compra era para el campesino como colgarse, de manera segura, una lápida al cuello.
Lo curioso, y por eso titulamos esta nota “Despojo concertado”, es que, ya ejecutado el despojo de las tierras, aparecieron en la región de los Montes de María los representantes del “Grupo Argos” comprándole a los que en concertación con los paramilitares habían despojado a los campesinos de sus tierras, compras que el Grupo Argos argumentó con la excusa de un presunto e importante desarrollo agrícola en la Región con el establecimiento de grandes extensiones de árboles maderables; como bien lo develó el presidente Petro este 30 de agosto desde la población de “El Salao”, en los Montes de María.
A este gran y presunto desarrollo agrícola que haría el Grupo Argos en los Montes de María y con el supuesto de generación de riqueza y generación de empleo se le “atravesó” el expresidente Santos al considerar que Argos, para su proyecto agrícola en esta Región, había adquirido tierras que les habían despojado a los campesinos de la Región.
Sobre las declaraciones del presidente Petro desde “El Salao” llama mucho la atención la defensa que ha hecho el expresidente Uribe del Grupo Argos, así como la de otros inversionistas a los que durante su gobierno invitó a la compra de tierras en esta región de los Montes de María.
Finalmente, ha sido tanto el “mea culpa” de Argos que en el 2015, a través de su Fundación, la “Fundación Argos”, adquirió 6.600 hectáreas en esta zona que según ellos “donaron” a los campesinos de la región con el fin de desarrollar un proyecto social.
Finalmente, además de toda esta barbarie, después de décadas del despojo concertado entre paramilitares y empresarios inversionistas, ni las sentencias judiciales de restitución de tierras se han ejecutado, y ya muchos de los despojados se han muerto esperando volver a su “tierrita”.
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