¿NIDO DE RATAS?
“No busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar al malvado” Romanos 12:17
Por Alvaro Morales de León
Como “Nido de ratas” vuelve el alcalde de Cartagena a llamar despectiva y peyorativamente a otra institución pública. En un principio, recordamos, lo hizo con la Universidad de Cartagena, y ahora, recientemente, lo acaba de repetir con el Dadis, la entidad pública que orienta y rige las acciones de la salud en el distrito de Cartagena, el mismo Distrito donde Dau ejerce desde hace tres años como suprema autoridad política, administrativa y policiva.
De la primera le resultó una desfavorable consecuencia disciplinaria y otra judicial que lo obliga a que públicamente se retracte de su ofensiva declaración, y de esta reciente, no creo que se escape de los mismos efectos en su contra.
Aunque en algunos países se les ha domesticado y se les tiene como mascotas, y en otros se les emplea en la gastronomía; para nosotros, no solo son animales asquerosos, indeseables, repugnantes, sino, además, roedores transmisores de peligrosas enfermedades como la rabia y la leptospirosis, entre otras.
Llamar rata a alguien es tildarlo de ratero, ladrón, saqueador o maleante, principalmente, del sector público, y se le compara con el roedor dado que éste tiene por comportamiento robarse y comerse cosas y alimentos a altas horas de la noche, cuando se siente sola y sabe que no la están viendo ni le van a entorpecer ni sorprender en su soterrado pillaje.
Pero llamar metafóricamente a algo como “Nido de Ratas”, por supuesto que va mucho más allá, y se hace con la intencionalidad de señalar un lugar, una entidad, una organización, donde diversas personas se “encompinchan” para robar, para delinquir o para defraudar a alguien, o a algo.
Este asqueroso e injurioso señalamiento expresado en público contra las personas que presuntamente son parte de un “Nido de ratas”, como lo acaba de hacer Dau, se hace más con la intención de afectar y dañar la integridad y la dignidad humana que buscar otro resultado
Hacer estas imputaciones públicas contra servidores públicos, sin mostrar ni dar a conocer las pruebas que las respalden, de una u otra manera, son imputaciones que trascienden contra la persona, contra el profesional, contra el servidor público y aún contra la familia del señalado.
No parece que ante la sospecha o informaciones sobre malos procedimientos o por supuestos robos en una entidad pública bajo su mando, lo procedente y correcto es acudir a los entes de control, disciplinario o fiscal; y el ente investigador o judicial, y con pruebas, radicar las respectivas denuncias, demandas o quejas.
Fernando Soto Aparicio, el antioqueño autor de “La rebelión de las ratas”, utilizó a las ratas no para insultar o injuriar sino para plasmar y denunciar en su obra las precarias condiciones laborales de los mineros del departamento de Boyacá que para las multinacionales horadaban las montañas en busca de oro y a los que por el tipo de trabajo que realizaban terminó por compararlos con estos roedores, las ratas.
Por otra parte, el francés Alaín-René Lesage patentiza en su obra en su obra “Las aventuras de Gil Blas de Santillana” la expresión “Cueva de Rolando”, para en el mismo sentido de “Nido de Ratas”, relatar los negociados turbios que este bandido, Gil Blas de Santillana, realiza con sus amigos dentro de una cueva que usan como escondite.
Pero la dureza de palabras no tiene límites en el alcalde de Cartagena, Divulgar en un evento anticorrupción realizado en esta ciudad que funcionarios del Dadis están haciendo negociados, favoreciendo a contratistas y pidiendo coimas a su nombre, sin tener pruebas, es muy peligroso tanto para él, como para los presuntamente implicados, pero sobre todo para estabilidad política del poco tiempo que le queda como Alcalde.
Señor alcalde, William Dau. Así no es. Sus tiempos de emotivo y descontrolado veedor ya pasaron, todavía es usted alcalde Cartagena, y lo será hasta el 31 de diciembre de 2022. Recapacite, como mandatario, la prudencia, ls sensatez y el respeto, deben ir de la mano de su mandato.
Señor Alcalde, así como su periodo se agota también se agota mi apoyo a su gestión, y creo que mi respaldo a usted no me alcanza para “aplaudirle” sus desatinadas declaraciones.
Finalmente, “No busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar al malvado”. Romanos 12:17.
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