ASFIXIA TRIBUTARIA
“Obligar a los pobres a pagar impuestos, es una infamia”. Napoleón Bonaparte
Por Álvaro Morales de León
Con el cínico y desvergonzado nombre de “Ley de solidaridad sostenible” el gobierno nacional encabezado por el presidente Duque, y teniendo como su mensajero al ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, ha radicado en el Congreso de la República su tercera Reforma Tributaria, a la que por su carácter agresivo no se atreve a llamar por su propio nombre, Reforma Tributaria.
Pretende el gobierno recaudar con estas nuevas reglas impositivas más de 26 billones de pesos, con el fin, dicen ellos, de estabilizar las finanzas públicas averiadas por los gastos de la Pandemia, recaudos que provendrán principalmente de las personas naturales y de la ampliación del cobro del IVA.
Pareciera que en esta indolente e infame carga tributaria, que no ha dejado “títere con cabeza”, se ha enfatizado sobre los estratos socioeconómicos menos favorecidos, muy a pesar de haberse radicado la misma con el eufemístico nombre de “Ley de solidaridad sostenible”, provocando el rechazo general, y supuestamente, hasta del mismo partido político que eligió a su autor.
Este adefesio arancelario pretende gravar con el 19% no sólo a los ya gravados servicios públicos de los usuarios en los estratos 4, 5 y 6 sino también, con el mismo oneroso gravamen a los usuarios de Internet y a los consumidores de gasolina y ACPM afectando tanto a los propietarios de vehículos automotores como a los usuarios del transporte público, extendiendo su negativa repercusión hasta provocar el incremento de los bienes de servicios empleados en la vida diaria.
Pero también establece ésta mal llamada “Ley de solidaridad sostenible” el cobro de impuestos de renta a los colombianos que tengan ingresos superiores a $2.420.000 mensuales, hasta el 2022, ya que a partir del 2023 se obligará a contribuir a quienes devenguen a partir de $1.624.000 por mes.
Ni las carnes de vacunos, porcinos, pescados; ni el queso, leche, medicamentos, tampones higiénicos ni los “huevos” de Carrasquilla quedaron excluidos del 19% de IVA en la gravosa reforma a la que tampoco escapó el sector agropecuario y pesquero, el siempre golpeado, gravándole los insumos agrícolas, los motores fuera de borda, los tractores y hasta los distritos de riego.
Pretende la injusta propuesta arancelaria de Duque y Carrasquilla congelar por cinco años los salarios de los servidores públicos, excluyendo a los miembros de las Fuerzas Militares; y como “cereza del pastel” dice el gobierno que recortará los presupuestos en salud y en educación, pero no tocará el de las Fuerzas Militares.
Tampoco los pensionados ni los muertos quedaron por fuera de las garras de Carrasquilla y Duque ya que a los primeros se les impondrá gravamen por mesadas que superen los $4.800.000; y los servicios funerarios de los segundos, los muertos, también serán gravados.
Sobre este extracto de lo que propone el gobierno, dizque para estabilizar las finanzas públicas estropeadas por los gastos del Covid-19, ha llevado a que en uno de sus sermones un sacerdote católico dijera a sus feligreses que “nos van a hacer fiesta con lo poco o lo mucho que tenemos”, enfatizando el ministro católico en decir…” Que Dios nos coja confesados”.
En cuanto a lo que dijo Uribe contra la dureza de las nuevas cargas impositivas, quedan muchas dudas, más no lo que en carta dirigida a Duque y Carrasquilla plasmó la campesina Olga Chivatá en la que los reta para que vayan al campo y sepan como es “ganarse la papita”.
Finalmente, es de poca credibilidad el show distractor que armó por su canal de Youtube la periodista Vicky Dávila con el ministro Carrasquilla sobre el costo de una docena de huevos. #noticiasvital
