Impulsan resiliencia climática en cultivos de palma con conservación de bosques en Colombia
En medio de la actual emergencia climática que enfrenta Colombia, el sector palmero comienza a mostrar señales de resiliencia gracias a estrategias que integran producción agrícola y conservación de bosques. Iniciativas como el Proyecto “Coclí”, liderado por BASF en alianza con Solidaridad, evidencian cómo la biodiversidad puede convertirse en un “seguro natural” frente a eventos climáticos extremos.
Durante la reciente temporada de lluvias, marcada por inundaciones y deslizamientos, los cultivos de palma de aceite lograron mantener su estabilidad en varias regiones del país, en parte gracias a la implementación de prácticas sostenibles que fortalecen la adaptación al cambio climático.
El Proyecto Coclí surge como una respuesta concreta a los desafíos del clima, promoviendo la deforestación cero, la protección de áreas estratégicas y el uso responsable de los recursos naturales. Según cifras de Fedepalma, este sector representó el 12,1% del PIB agrícola en 2023 y genera más de 180.000 empleos, consolidándose como un motor clave del desarrollo rural.
“Estamos comprometidos con la sostenibilidad de esta cadena de valor”, afirmó Joao Falaschi, director de BASF en Colombia, al destacar que la compañía empleó 390 toneladas métricas de aceite de palma en 2024 como insumo para sus soluciones industriales.

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la protección y restauración de bosques podría aportar hasta el 37% de la mitigación necesaria para limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C al 2030. En ese sentido, la protección de la biodiversidad deja de ser un discurso y se convierte en una estrategia clave de sostenibilidad ambiental.
El proyecto, implementado también con el respaldo de Cenipalma, ha logrado intervenir 118.729 hectáreas con buenas prácticas agrícolas, incluyendo la protección de zonas ribereñas, la creación de corredores biológicos y el fortalecimiento de la regulación hídrica en territorios vulnerables.
Además, se ha puesto énfasis en la conservación de Áreas de Alto Valor de Conservación (AVC), fundamentales para preservar la fauna y flora, mientras se capacita a pequeños productores en el manejo sostenible de sus fincas.
Para conocer más sobre iniciativas del sector palmero, visite:
🔗https://www.basf.com/co/es
El testimonio de productores como Aristides Klinger, desde Tumaco, refleja el impacto en el territorio: la convivencia entre producción y naturaleza no solo es posible, sino necesaria para garantizar el futuro del campo.

En un contexto donde el cambio climático impone retos cada vez más complejos, el mensaje es claro: la integración entre productividad, protección ambiental y tecnología agrícola será determinante para consolidar un campo colombiano más fuerte, sostenible y preparado frente a nuevas temporadas de lluvias.
#CambioClimático #PalmaDeAceite #Sostenibilidad #AgroColombiano #Biodiversidad #noticiasvital
