“Gaitas y Voces”: cómo la Fundación Puerto de Cartagena rescata raíces, crea talento y transforma destinos
Como en la Obra de Wolfgan Amadeus Mozart, la Flauta Mágica, la cual se basó en el
interés del compositor por la Masonería y la ilustración, reflejando estos temas a través de
una historia de fantasía, luz y oscuridad; y la búsqueda de la sabiduría, bien podríamos
asimilar la esencia del programa de Gaita Joven Puerto Azul de la Fundación Puerto de
Cartagena para dar luz que fomenten cultura y transformen vidas positivamente en niños,
niñas y jóvenes habitantes en los barrios de influencia del Puerto, especialmente de
Albornoz.
El exitoso programa al que la Fundación Puerto de Cartagena le apostó, y que hoy algunos
de sus jóvenes; no sólo convertidos en profesionales de su instrumento como como tal a
parte de su proyecto de vida, se inició hace 8 años con las gaitas primero en el barrio de
Ceballos; y luego en su orden en las Colonias, Albornoz,.
El proceso arrancó de cero con el profesor Carlos Orozco, quien ha venido acompañando la
formación del grupo de Gaitas de la Fundación, y quien, mediante una convocatoria directa,
no sin antes haber pasado por el programa de Juventud Líder en donde los jóvenes
asimilaron habilidades sociales, se armó el primer grupo que hoy es orgullo del Grupo
Puerto de Cartagena, especialmente de su Fundación.
El Crecimiento y relevo
En materia de crecimiento personal, los jóvenes que ingresan al programa de Gaitas
aprehenden a interactuar con otras personas en distintas actividades, incluyendo la musical.
En el grupo de Albornoz por ejemplo; ya está constituido como una corporación folclórica,
faltándole únicamente la legalización; teniendo en cuenta que ya los contratan para fiestas
particulares como profesionales.
A pesar de que algunos de ellos se profesionalizan con el instrumento, nunca se
desvinculan de la Fundación. Continúan en el proyecto aprendiendo y aportando saberes y
como convertirse en grupo profesional.

vocalista principal del grupo; aunque ellas manejan sorprendentemente prácticamente todos
los instrumentos. Las dos estudiaron Atención al Huésped, y hoy se encuentran en proceso
de pasantías.
Según el Maestro Carlos Orozco, director y formador musical del grupo, las mellas además
de tocar la gaita macho y hembra, cantan, bailan y dominan toda la percusión, lo que las
hacen multifacéticas. Estas jóvenes crecieron y nacieron allí, son muy agradecidas con la
Fundación que las ayudó a crecer y hasta el punto que ya tienen una talla artística para estar
en cualquier grupo de este género.
Teniendo en cuenta lo cambiante que es la cultura, y como está logra transformar vidas; es
interesante observar, que a pesar de ser un grupo prácticamente juvenil que tendrían gustos
por otro tipo de ritmos musicales contemporáneos a su edad, estos muchachos y muchachas
están y permanecen muy pendientes de recuperar la memoria histórica musical de nuestras
raíces.
“En cada uno de los integrantes de la Gaita Joven Puerto Azul, se observa un crecimiento
integral, cambios fundamentales en materia de disciplina; lo cual se considera no fue fácil
sobre todo porque ellos vienen de zonas vulnerables, y sin que hoy ninguno de ellos
muestre pánico escénico en sus presentaciones”. Anotó el maestro Carlos
El cambio actitudinal, la aplicación de los valores adquiridos dentro del proceso, los han
convertido en excelentes seres humanos, listos para ser catapultados a nivel internacional,
especialmente en la parte socioemocional
Hoy varios de ellos, que terminan sus carreras profesionales, siguen vinculados a la
Fundación. Uno de esos casos es el de las mellas, quienes terminaron sus carreras y siguen
pendientes a todo momento y vinculadas con la Gaita Puerto Azul
Llama la atención el empoderamiento que le meten los chicos a sus propósitos como
trabajadores de la música y sus proyectos de vida, listos a recibir más apoyo e invitación a
los grandes festivales.

Bryana y Bryani
Un semillero que florece en medio de la champeta, la salsa y otros ritmos
Últimamente en este programa se dio algo muy interesante. Nacieron los semilleros de
gaiteros que hoy florecen y crecen en el corazón de una ciudad en donde ritmos como la
champeta, la salsa entre otros, dominan el gusto de las multitudes.
Desde este semillero, se van escogiendo nuevos estudiantes que poco a poco van
integrándose al proceso desde los 5 y 8 años de edad. Desde aquí se inicia un camino en
donde combina toda la parte artística cultural; pero también fortaleciendo sus habilidades y
competencias socioemocionales, que en últimas es el propósito de la Fundación.
. Entre tanto, desde Fundación lo que se trabaja con los muchachos a través de talleres, es el
fortalecimiento de sus competencias socio emocionales de manera conjunta.
Un plus de este año con el grupo de gaitas, fue el acompañamiento institucional y la
asesoría que se les brindó a través de un experto para que ellos tuvieran la oportunidad de
crear un emprendimiento sociocultural, y que ofertaren sus servicios musicales, meta que se
logró al consolidar la Asociación Cultural Son Baobab, iniciativa propia de los jóvenes.

Noticias Vital celebra esta iniciativa y espera que “Gaitas y voces” siga creciendo, expandiéndose, transformando más barrios, más jóvenes y más vidas. Porque cuando la cultura se convierte en esperanza, el futuro suena diferente.
