Económicas

El oro alcanza su precio más alto en la historia: supera los 4.000 dólares

El oro alcanzó un nuevo récord histórico al superar la barrera de los 4.000 dólares por onza, un nivel nunca antes visto en los mercados internacionales. Este repunte se explica por una combinación de factores que han reforzado su papel como refugio frente a la incertidumbre global, entre ellos la depreciación del dólar, las tensiones fiscales en Estados Unidos y el creciente apetito de los bancos centrales por aumentar sus reservas del metal precioso.

El debilitamiento del dólar ha sido uno de los principales impulsores del alza, ya que cuando la divisa estadounidense pierde valor, el oro se vuelve más atractivo para los inversionistas que operan con otras monedas. A esto se suma el clima de inestabilidad política en Washington, donde las disputas presupuestarias y el riesgo de un cierre parcial del gobierno han incrementado la aversión al riesgo en los mercados financieros.

Las compras institucionales también han desempeñado un papel determinante. Los bancos centrales de distintas regiones han aumentado de manera sostenida sus tenencias de oro como parte de sus estrategias de diversificación, mientras que los fondos cotizados (ETF) respaldados por el metal registraron entradas netas de más de 17.000 millones de dólares en septiembre, el volumen mensual más alto hasta ahora. Este flujo de capital ha consolidado la tendencia alcista y ha llevado a muchos analistas a revisar alza sus proyecciones para los próximos meses.

En lo que va del año, el oro acumula una ganancia cercana al 48 %, con un incremento adicional de alrededor del 12 % desde finales de agosto. En la perspectiva de los últimos cinco años, su precio prácticamente se ha duplicado, impulsado por la pandemia, los estímulos monetarios y el aumento sostenido de la inflación mundial. Algunos analistas prevén que el ciclo alcista podría prolongarse hasta 2026, con cotizaciones que podrían acercarse a los 4.900 dólares por onza si persiste la debilidad del dólar y la demanda de refugio.

Pese al impulso, el mercado no está exento de riesgos. Un eventual endurecimiento de las políticas monetarias por parte de la Reserva Federal o de otros bancos centrales podría reducir el atractivo del oro, ya que este no ofrece rendimientos como los bonos. También podrían presentarse correcciones si disminuye la tensión geopolítica o si los inversionistas buscan alternativas de mayor rentabilidad. Aun así, los expertos consideran que las condiciones actuales —caracterizadas por inflación elevada, volatilidad financiera y un entorno global incierto— seguirán favoreciendo la fortaleza del metal en el corto y mediano plazo.

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