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TRANSCARIBE O EL DESPRECIO POR UN PUEBLO

Por Alvaro Morales de León

¿De qué le sirve a los cartageneros que su Alcalde reconozca que el servicio que presta Transcaribe es malo, si no hace nada por mejorarlo, y solo se va en anuncios sobre la llegada de
nuevos buses que nunca llegan?


Usar el servicio de Transcaribe es evocar la inspiración de Rafael Escalona cuando en su “Testamento” le manifiesta a su Maye el descontento y desgano que le producía viajar en ese
aparato grande y ruidoso al que llamaban “diablo”, el tren que rodaba sobre los rieles que atravesaban la Zona Bananera y que de tarde se metía a Santa Marta.


Es ese el mismo desgano y descontento que lo cartageneros sienten con Transcaribe, y que el Alcalde Turbay apenas se da cuenta del mal servicio que se está prestando con buses que
suenan destartalados, que se han quedado sin fuerzas para impulsar sus acondicionadores de aire que permita, por lo menos, refrescar a los pasajeros, los sentados, y los apretujados, los que
tienen que llevar un brazo colgado en el tubo de arriba y otro agarrándose el bolsillo para que no le roben el celular o la platica.


Al principio dijeron que por ningún motivo en Transcaribe aceptarían pregoneros, vendedores de lapiceros, dulces, ni de los que por dinero predican el nombre de Dios. Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Hoy, es lo cotidiano. De estación en estación hacen sus circuitos. Y nadie les pone control. Los raperos, son infaltables


Pero en las estaciones, descuidadas por cierto, ya tampoco hay pantallas para conocer la llegada y salida de las rutas, también están inservibles los dispositivos que leían las tarjetas y
proporcionaban el saldo. En las casillas para la compra de pasajes, construidas para dos operadoras, siempre ha habido una, jamás ha habido dos. La replesión de pasajeros en las horas
pico es incontable, y si es viernes en horas de la tarde-noche, descomunal.


Pero mientras todo esto le toca soportarlo y sufrirlo al usuario de Transcaribe, gran parte de los cartageneros, el alcalde Dumek Turbay se la pasa fantaseando con proyectos que aunque
algunos han comenzado, nadie puede garantizar que en los 28 meses de gobierno que le faltan se vayan a terminar o terminen como el famoso “Parque de la Comida Caribeña” del exalcalde de Cartagena, Carlos Díaz Redondo, el cual terminó siendo calificado por la Contraloría General de la Nación como una inversión pública que le produjo un detrimento patrimonial al distrito de Cartagena en cuantía de 1.703 millones de pesos, suma de dinero que debió resarcir el alcalde Díaz al Distrito de Cartagena, pero que nunca ha hecho.


Y mientras escuchamos los rimbombantes proyectos del alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, muchos de los cuales no constituyen la prioridad para la solución de los problemas de Cartagena, recientemente lo escuchamos anunciar otro proyecto: “El Mirador del Mar”, este es diferente al “Malecón del Mar”, sobre Transcaribe no hay ninguna acción real ni concreta para mejorar el servicio, pareciendo una manifestación, por parte del Alcalde, como desprecio al pueblo que todos los días, por obligación le toca meterse en este “diablo” como el de Escalona, al que no le llamamos tren, sino Transcaribe.

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