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Políticos, los nuevos amos

Por Manuel Medrano B

El periodista y escritor español Francisco Rubiales, ex corresponsal de guerra, es autor del libro Políticos, los nuevos amos, una obra indispensable para cualquier ciudadano que aspire a un país más justo, libre y democrático. Cada vez que puedo, comparto fragmentos de este texto porque considero que su lectura es urgente, sobre todo para quienes siguen votando por la misma clase política que lleva años saqueando al país desde el Congreso.

Allí, nuestros “representantes” se embolsillan más de 45 millones de pesos mensuales, y lo hacen sin el menor pudor, incluso cuando regresan a sus municipios y ven el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades de quienes votaron por ellos. Lo más triste es que algunos ciudadanos se aferran con fanatismo a esa fauna de depredadores, ignorando el daño que hacen.

Rubiales plantea en su libro la necesidad de una rebeldía ciudadana frente a una democracia degenerada. Es contundente al afirmar que “la concepción actual del poder político como instrumento de dominio y fuente de privilegios, desigualdades e injusticias es el mayor obstáculo para el progreso y un peligroso adversario de la libertad y la verdadera democracia, que envilece tanto a los que lo detentan como a los que lo padecen sin rebelarse”.

Es una verdad incómoda, pero evidente. En Colombia, la mayoría de la población ha normalizado el clientelismo. Lo realmente sorprendente es ver a jóvenes universitarios vender su voto, y más aún, que cuando se gradúan, en lugar de emprender o aportar con ideas innovadoras al desarrollo del país, busquen al político de turno para “que les dé trabajo”.

Ese no era el propósito de sus padres cuando hicieron todo lo posible para enviarles a la universidad. El país necesita profesionales con iniciativa, ciudadanos conscientes del impacto de sus decisiones, no burócratas funcionales al poder de siempre.

Rubiales recuerda algo fundamental: “No hay democracia real sin ciudadanos con poder”. En cambio, aquí hemos entregado ese poder a los políticos, olvidando las palabras de Rousseau: “En el instante en que un pueblo permite ser representado, pierde su libertad”.

Este libro no solo propone una crítica, también ofrece un camino: cambiar el sistema, regenerar la democracia y blindarla contra los corruptos disfrazados de servidores públicos.

“La única democracia auténtica será aquella que sea controlada por los ciudadanos y puesta al servicio del bien común”.

Es tiempo de dejar de votar por quienes compran conciencias, y empezar a exigir, a cuestionar, a rebelarnos. El futuro de esta nación depende de eso.

¿Quieres seguir leyendo a Francisco Rubiales? Tú decides.

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