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LA JUGADITA DEL URIBISMO

Por. Álvaro Morales de León.

Aprovechándose de un vacío legal y constitucional, el uribismo intenta, mediante una maniobra estratégica, recuperar el poder presidencial que ostentó desde 2002 y que perdió en 2022 con la victoria de Gustavo Petro, quien obtuvo más de 11 millones de votos.

Según la Constitución del 91, en su artículo 197, la reelección presidencial estaba expresamente prohibida, estableciendo que nadie podía ser elegido para el cargo de Presidente de la República por más de un período. Sin embargo, en 2004, durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, se tramitaron y aprobaron en el Congreso de la República el Acto Legislativo 02 de 2004, el cual modificó el artículo 197 y permitió la reelección presidencial por un solo período consecutivo y por una sola vez. Esto facilitó que Uribe pudiera reelegirse en 2006.

Luego, en 2015, siendo presidente Juan Manuel Santos, se promovió una reforma constitucional para eliminar la reelección presidencial, la cual culminó en la aprobación del Acto Legislativo 02 de ese año. Con esta modificación, se volvió al texto original del artículo 197, prohibiendo nuevamente la reelección presidencial.

Es importante destacar que estas reformas legislativas han sido específicas respecto al cargo de Presidente; no establecen inhabilidades para quienes hayan sido Presidentes y quieran aspirar a la Vicepresidencia, incluso si han ejercido el cargo en más de una ocasión. En este vacío legal, el uribismo busca aprovechar la situación para que Álvaro Uribe Vélez, avalado por su partido, el Centro Democrático, aspire como fórmula vicepresidencial del candidato presidencial que apoye su partido.

La estrategia que manejan es clara: Uribe, reconocido líder con gran aceptación en la extrema derecha colombiana, sería quien encabece la campaña electoral. En caso de que su partido gane, planean que el candidato presidencial, considerado en la opinión pública como una figura menor o «el payaso», renuncie a la vicepresidencia. Entonces, Uribe, en su condición de Vicepresidente, asumiría la Presidencia de la República. Esta sería la jugada que el uribismo intenta ejecutar, aunque todavía falta determinar qué tan viable será legalmente todo este entramado político.

Por otro lado, Uribe enfrenta un proceso judicial. La jueza Sandra Liliana Heredia anunció que el lunes 28 de julio se dará a conocer el fallo de su juicio por presuntos delitos de manipulación de testigos y fraude procesal. Aunque el fallo, que puede ser condenatorio o absolutorio, se conocerá a principios de agosto, cualquiera que sea la decisión, ambas partes presentarán recursos de apelación y el caso continuará en segunda instancia ante el Tribunal Superior, prolongando la incertidumbre.

La desesperación del uribismo por recuperar el poder que han perdido los lleva a intentar lo impensable. El tiempo y los acontecimientos recientes definirán el desenlace de esta situación.

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