LA PERENNE IMPUNIDAD

«No teman a los que matan al cuerpo…». Mateo 10: 28
Por Alvaro Morales de León.

Me atrevo a augurar que el homicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, no será la excepción en ingresar al larguísimo listado de magnicidios que han quedado en la impunidad, aunque el peso de la justicia recaiga sobre chivos expiatorios, o autores materiales con los que se pretende dar satisfacción y por cerradas las crueles actuaciones.

Cuando se habla de impunidad, se está hablando de crímenes, delitos, prevaricaciones y conspiraciones que quedan sin castigo para el responsable, o el verdadero autor, como lo demuestran los irrebatibles acontecimientos en los que le han segado la vida y conspirado contra importantes personas de la actividad política mundial y nacional.

Todavía, después de 193 años, está por esclarecerse si Santander tuvo o no participación en la conspiración contra Bolívar aquella noche del 25 de septiembre de 1828 cuando le tocó al Libertador, para librarse de ser asesinado, saltar por una ventana del Palacio de San Carlos donde dormía con Manuelita.

Si después de 156 años todavía no se tiene claridad sobre el autor intelectual del crimen del presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, cometido por disparo de pistola que en la nuca le propinó el actor John Wilkes Booth al mandatario, cuando asistía como espectador a una función en el Teatro Ford de Washington, ni termina por aclararse quienes fueron los que hace 59 años mandaron a matar al presidente John F. Kennedy, ni a su hermano Robert, hace 53, creo que el crimen del haitiano presidente correrá la misma suerte, no siendo la excepción.

Pero si tampoco se han determinado los autores intelectuales del crimen del predicador y activista de Derechos Humanos, Martin Luther King, en el Estado de Tennessee en abril de 1968, como tampoco se han identificado a los verdaderos determinadores del crimen de Indira Gandhi hace 37 años, aunque se haya ejecutado a los de su guardia personal por disparar contra la primera ministra india; tampoco creo que el enredo por el asesinato de Jovenel Moïse se resuelva pronto y sea aclarado.

Debemos también decir que a este recorrido de magnicidios en el mundo no escapa nuestro país, Colombia, que después de 107 años no ha podido dar con los que determinaron el asesinato del dirigente liberal Rafael Uribe Uribe por parte de unos campesinos ebrios que a punta de hachuela le abrieron la cabeza mientras transitaba entre la Plaza de Bolívar y el Capitolio Nacional en Bogotá.

Tampoco, aunque se hubiese capturado a Juan Roa Sierra, el verdugo albañil que disparó contra Jorge Eliecer Gaitán, todavía se investiga por los verdaderos auspiciadores de este crimen.

Y si “Popeye” pagó cárcel por el asesinato de Galán como han pagado Alberto Santofimio, el exparlamentario y exministro de justicia, y el ex director de DAS, Maza Márquez, y se diga que el crimen del candidato fue ordenado por el capo Pablo Escobar, todavía se investigan contubernios superiores para este crimen.

Y si la captura del asesino de Lara Bonilla, o de los ex procuradores Low Murtra y Carlos Mauro Hoyos, y se haya dado de baja al asesino de Carlo Pizarro, y capturado al que mató a Jaime Pardo Leal, es la impunidad la constante para los verdaderos determinadores; y sigo creyendo que los verdaderos autores del asesinato del haitiano presidente quedarán sin castigo.

Pero sí este recorrido nos da cuenta de los que físicamente han matado el cuerpo; hay otros, como exgobernadores de Bolívar, exalcaldes, concejales de Cartagena, llamados dirigentes, que físicamente no han matado a nadie, pero sí han matado las esperanzas e ilusiones de sus conciudadanos, y como si nada, siguen impunes. #noticiasvital

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