SICARIOS DEL MICRÓFONO Y LA PALABRA
Por Alvaro Morales de León.
De la libertad de prensa hay que decir que además de ser libre debe, sobre todo, ser una prensa responsable y objetiva si presume ser democrática. Es inobjetable que para proteger dicha libertad debe existir un orden jurídico que la proteja, pero al mismo tiempo debe
también ser responsable con la información que difunde garantizando al ciudadano común ser informado con la mayor objetividad posible, por muy complejo y difícil que sea ese propósito.
El artículo 20 de nuestra Constitución Política garantiza a toda persona la libertad de expresarse y difundir su pensamiento y sus opiniones, reconociéndolo como un Derecho Fundamental que no es absoluto.
Y si de la libertad de prensa se trata para darle uso a este derecho constitucional, el mismo no sólo debe tener sus límites sino ser, además, objetivo y equilibrado para que no caiga en la difamación, la calumnia y la falsedad con la intención de dañar la reputación de una
persona, de un conglomerado o de un gobierno.
Pero en Colombia todos los anteriores postulados son letra muerta para quienes detrás de un micrófono o a través de folios que publican, se despachan contra un objetivo que los dueños del capital y dueños de los medios de comunicación les han encargado.
En nuestro país hablar de libertad de prensa no es para nada sensato ni lo será si los medios de comunicación siguen en manos de los grandes capitales que se asocian con líderes políticos de la ultraderecha que frente a los gobiernos de turno se manifiestan satisfechos y hasta los aplauden si los actos de tal gobierno les son favorables, pero atacan con falacias, engaños y calumnias si le son contrarias a sus actividades económicas o políticas; buscando el desprestigio del gobernante.
Pero hay otras cosas más insensatas todavía; porque si la víctima de los ataques de esta prensa sale a defenderse de los insultos, injurias, calumnias y ultrajes de estos medios de comunicación, inmediatamente sale la Flip-Fundación para la Libertad de Prensa-de la cual
hace parte el ex vicepresidente de Colombia, Francisco “Pachito” Santos, uno de los “carga ladrillos” del ex presidente Alvaro Uribe, por demás reconocido derechista opositor, y hasta enemigo del actual presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego.
No podrá haber libertad de prensa en Colombia si medios de comunicación como “El Espectador”, el Canal Caracol y Blu Radio, propiedad del “Grupo Santodomingo”; el periódico “El Tiempo” esté en manos y control del Grupo Aval, el de Luis Carlos Sarmiento Angulo; y que Caracol Radio, así como la emisora W-Radio sean del poderoso grupo Prisa de España; y se expresen de acuerdo a sus caprichos económicos y políticos.
Tampoco podrá haber libertad de prensa en Colombia si detrás de un micrófono o de una pantalla de computador hay periodistas desbordados en sus pasiones contra un gobierno y a un gobernante al que odian y sólo porque tal gobernante ha cerrado el chorro de plata en el
cual se bañaban estos poderosos grupos económicos.
Finalmente, a estos medios de comunicación y a la FLIP-Fundación Para la Libertad de Prensa- hay que recordarles que así como existe el derecho a la Libertad de Prensa, que ellos manejan de acuerdo a sus caprichos y perversidades, también la Constitución Política otorga el derecho a la defensa, así quedó establecido en su artículo 29.
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