Mujeres, entre la violencia y la pandemia

Por: Duvan Felipe Muñoz

La violencia contra la mujer es la otra pandemia, nada ajena a nuestra realidad, y que como sociedad estamos siendo obligados a enfrentarla. Eliminar la cadena de sucesos suscita la necesidad imperante de identificar y modificar aquellos comportamientos que en el ímpetu de la historia han sido normalizadas.


Cualquier acto hecho, tan superfluo que parezca, que atente contra la integridad y dignidad de las mujeres, merecen rotundo rechazo, caso contrario, alimentaria el machismo opresor, y amenaza constante a reivindicación de los derechos de la mujer y el progreso humanístico que tanto se ha analizado y anhelado.


Poderse aislar es un privilegio. Pero lo es aún más poder aislarse segura. Tal como lo expresaron diversos medios y organizaciones a nivel nacional: El femicidio de una mujer y su hija de cuatro años en Bogotá, el hallazgo del cuerpo sin vida de una joven estudiante en el río Cauca.


Conexos al asesinato de 90 mujeres, es decir, casi una por día, y 9.387 mujeres han sido violentadas durante la cuarentena. ¿Nada diferente a épocas anteriores?, ¿Incomprensible? ¿Indignante?, ¿Degradante? … como determines asignarle, se necesita acompañar a las mujeres, y establecer y fortalecer principios de lucha constante.


¿Denunciar o no?, ha sido un disyuntivo del proceder de la mujer. Martha Restrepo, líder de Estamos Listas, señala que «en Colombia se protege la institución familiar solo para proteger la paternidad, pero cuando se quiere denunciar la violencia intrafamiliar, los jueces no lo aceptan».


Gloria Yamile Roncancio, directora de la Fundación Feminicidios Colombia, añade que «¿Cómo podemos decirles a las mujeres que denuncien, cuando las instituciones las revictimizan y las llevan a situaciones de peligro mayor que antes?».


Restrepo agrega que «existe una gran impunidad porque encontramos un sistema de justicia habitado por jueces, investigadores y forenses hombres que consideran que «por algo nos pasan estas cosas».


En contexto, el decreto 460 del 22 de Marzo, garantiza el funcionamiento de las comisarias de familia e insta a implementar campañas de prevención. En virtud, de no establecer la situación actual como frustrante de la denuncia, pero ¿en qué medida se ha ejecutado?, ¿ha sido eficaz?, las
cifras han sido las respuestas.

Sin importar los lineamientos institucionales y gubernamentales, la primera línea de batalla en contra de los estigmas presentados es la prevención desde la óptica de la colectividad, entendida como ejecutar acciones que trunquen la normalidad del machismo o patriarcado opresor, fomentar y potencializar un acompañamiento en espíritu y materia a ella misma y las acciones que desee emprender, por ultimo y no menos importante, en todo momento decirles que no están solas, que cuentan con nosotros.


Somos nosotros los determinadores de la evolución y desarrollo de todas las conductas que degraden o potencialicen a nuestra fuente de vida.#noticiasvital

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