Los créditos digitales, una alternativa para los consumidores

Tras seis años de operación, RapiCredit ha otorgado más de 550 mil créditos y ha desembolsado alrededor de 200 mil millones de pesos a sus usuarios a través de créditos 100% digitales, en el territorio nacional. La gran apuesta para 2020 es seguir trabajando para la formalización del mundo financiero.

La era digital ha revolucionado la industria financiera y el creciente uso de las nuevas tecnologías ha propiciado la aparición de lo que hoy se conoce como las fintech. Estas, al ser una alternativa al sistema tradicional para acceder a formas de financiación y créditos, ha alcanzado un éxito internacional que parece no parar.

El valor de estas plataformas digitales está en la facilidad y agilidad que ofrecen a la hora de realizar procesos de aprobación de un crédito que antes debían hacerse de forma presencial y tomaban tiempos mayores; aunque se apoya en la entrega de dichos créditos en las cuentas de ahorro del sistema tradicional, sin desarticularse del propósito de inclusión financiera y menor uso del efectivo.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, para octubre de 2019, Colombia representaba el 14% del sistema #fintech en América Latina. Entre las empresas nacionales más reconocidas del sector está #RapiCredit que, desde su creación en 2014, ha otorgado más de 550.000 créditos a personas de estratos 2, 3 y 4, quienes, tras utilizar estos servicios, han podido iniciar una vida crediticia y mejorar su calidad de vida a través del crédito.

Daniel A. Materón, CEO de RapiCredit, afirma que con miras a lograr el crecimiento y fortalecimiento de esta industria, durante 2020 la compañía espera concretar sus opciones de expandir sus servicios a Perú, Ecuador y Centroamérica. Para alcanzar este objetivo, la plataforma está haciendo aproximaciones con bancos privados y fondos de inversión, buscando así estructurar estas iniciativas en la región.

Si se llegasen a consolidar estos planes, la compañía tendría que hacer una inversión de alrededor de USD$25 millones. “Estas operaciones requieren de altas inversiones, pues la apertura de la aplicación en un país cuesta entre 5 y 7 millones de dólares, más los costos que se darán luego del inicio de la operación”, asegura Materón.

Para el mercado colombiano, en donde la compañía ya ha logrado una posición importante entre sus clientes, RapiCredit está trabajando de la mano de varias universidades en el país para incursionar en el otorgamiento de préstamos educativos 100% digitales y así entrar en la dinámica de créditos por internet especializados.

Sobre este aspecto, Materón plantea que RapiCredit ha tenido un primer impacto social al llevar el crédito donde solo llegaba el gota a gota. Ahora lo que sigue es impactar con educación. La educación sí transforma la vida de las personas; es el camino para salir de la pobreza.

El desarrollo de un modelo de préstamos a plazos se suma a la oferta 2020 de la plataforma. Esta novedad, que empezará a operar en mayo, permitirá solicitar montos de dinero superiores al límite actual ($750.000) y con tiempos de pago más amplios que favorezcan la capacidad de pago de los usuarios. Cabe recalcar que la opción de crédito de urgencia se mantendrá bajo las mismas condiciones.

De otra parte, RapiCredit seguirá fortaleciendo los desarrollos tecnológicos para garantizar la prestación de un servicio ágil y seguro, que sea reconocido a nivel nacional e internacional. Frente al último tema, Materón explica que se han propuesto dos objetivos:

“El primero es continuar protegiendo la seguridad de nuestros clientes y, el segundo, evitar los fenómenos de suplantación de identidad, situación que se presentó de forma aguda y creciente en Colombia durante 2019”.

Finalmente, el ejecutivo asegura que la industria fintech en Colombia se enfrenta a grandes retos en materia de normatividad. En este sentido, recalca la necesidad de estudiar la forma en la que se establecerán leyes para la correcta implementación de soluciones digitales del sector financiero que, al final, logren los beneficios esperados para la gente y para el país.

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