“MÁS PIFIAS…NO SE PUEDE”. Los Juegos del fracaso. Opinión de Álvaro Morales de León

Muchos son los motivos por los cuales éstos juegos nacionales han tenido muchas pifias. Casi no se hacen porque en esta fecha no estaba previsto, por la falta de confianza que ha tenido los gobiernos nacionales al gobierno de Bolívar.

Una vez más quedó demostrada la sabiduría que emana de los adagios populares, como ese que dice que “lo que mal empieza, mal termina”, verdad axiomática que ha quedado consumada con la puesta en escena de los XXI Juegos Deportivos Nacionales, los que desde un principio se adjudicó de manera impropia y usurpadora el hoy gobernador de Bolívar, Dumek Turbay.

Las pifias se iniciaron desde el momento en que el expresidente Santos, en el año 2014, y quizás en medio del fragor político por la Cumbre de Gobernadores que para la fecha se realizaba en la ciudad, ofreció al departamento de Bolívar la sede de los XXI Juegos Deportivos Nacionales de 2019, siempre y cuando Bolívar superara en los Juegos del 2015 el sexto lugar que con catorce medallas de oro había logrado en las Justas del 2012.

No sabemos por qué el expresidente Santos hizo este ofrecimiento a Gossaín, gobernador de la época, cuando por procedimiento debió hacérselo al alcalde de Cartagena en ese momento, Dionisio Vélez, circunstancia que aprovechó Dumek Turbay, entonces director de Iderbol, para despojar al Distrito de Cartagena de todo protagonismo y hacer con los Juegos lo que le vino en gana.

Lo que no sabía Santos, creemos nosotros, es que los resultados deportivos que venía obteniendo Dumek Turbay como director de Iderbol, eran “embuchados”, o “falsos positivos”, ya que en su mayoría eran resultados logrados con deportistas foráneos o mercenarios, como los que logró en el 2015, con los que superó el escalafón del 2012 y engañó a Santos para que le reafirmara la sede prometida.

Las pifias continuaron y se acrecentaron cuando, el por más de ocho años director de Iderbol, Dumek Turbay, fue empoderado por los bolivarenses como gobernador del departamento en las elecciones de 2015.

Turbay, ahora fortalecido como gobernador de Bolívar, y con su propio y particular estilo napoleónico y absolutista no dudó en convertirse en amo, y “dueño” de la organización de los Juegos Nacionales, los que, con vergüenza, se realizan actualmente.

Desconoció Turbay como abanderados de los Juegos desde Dionisio Vélez hasta Pedrito Pereira, como alcaldes de Cartagena, a sabiendas que la sede natural de estas competencias es y será siempre la capital de los departamentos, urbes donde se realizan el mayor número de eventos.

A la ex directora de Coldeportes, Clara Luz Roldán, y hasta al propio expresidente Santos, Turbay le ganó el pulso con su candidato a la dirección de los Juegos, Ciro Solano, un veterano de estos eventos, imponiéndose, para su conveniencia, con el nombre de “La Chechi” Baena, una exitosa deportiva, pero desconocedora de los temas de administración y programación deportiva.

A Turbay, quien era en la práctica el que verdaderamente oficiaba como director de los Juegos “le importó un comino” el requerimiento de la apertura de una sede conocida como “Casa de los Juegos”, sino que concentró todo su manejo, y de manera ególatra y mezquina, en la “Casa de Gobierno”, la misma desde donde despacha como mandatario.

Turbay, despilfarrando dineros públicos, efectuó cuanto lanzamiento de estas Justas Deportivas le vino en gana, como aquel en que dio a conocer como mascota del evento a un plagiado pajarraco al que le dio por escogerle el nombre de “Cartacho”.

También decidió Turbay cambiarle el nombre establecido por ley a estos Juegos Nacionales, el de Carlos Lleras Restrepo, dándosele por llamarlos dizque Juegos del Bicentenario; pero, además, por su soberbia y arrogancia, también desconoció a experimentados conocedores de la organización deportiva en Bolívar.

Finalmente, y como dice el título, pifias, como la de la inauguración de los Juegos, y la de los resultados deportivos de Bolívar, no se pueden más, y estos, dizques los Mejores Juegos de Historia, serán recordados como los Juegos del Fracaso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *