MERCADO SANTA RITA, MODELO OBSOLETO. Por Álvaro Morales

Nos preguntamos ¿será que la tan repetida anunciación desde hace cuatro años de la reapertura del Mercado Sectorial de Santa Rita es producto de negligencia o incompetencia de la administración distrital?, ¿o es que existe algún temor para hacerlo? ¿O es simplemente una “mamadera de gallo”, como dijera el Nobel García Márquez?

La verdad es que ya nadie cree ni le cree a nadie sobre la reapertura de éste Mercado hoy refaccionado, y el que en otrora, siendo un importante mercado satélite de la Plaza de Bazurto gozó de gran aceptación y cobertura en los barrios aledaños a su zona, la que se conoció como Zona Norte.

Pero durante los cuarenta y tres años que tuvo las puertas abiertas el “Mercado Sectorial Pedro Salazar”, como es el verdadero nombre del que hoy conocemos como Mercado Santa Rita, fue año tras año cayendo no solo en el deterioro físico de su edificación sino en la incompetencia hasta llevarlo al cierre definitivo con miras a su restauración.

El Mercado de Santa Rita surgió en 1966, durante el gobierno del alcalde Gustavo Lemaitre Román, y nació como una incorporación que se le hizo al Plan Piloto de Desarrollo de Cartagena el cual tenía como objetivo principal crear este mercado satélite y trasladar al entonces descampado sector de Bazurto el vetusto Mercado de Getsemaní después del gran y segundo incendio del 30 de octubre de 1965.

Eran tiempos muy diferentes a los actuales. Era la época en que todavía la compra de víveres al detal se hacía en la tiendecita, el ventorrillo o “el tumba cucharas” de la esquina; y si se trataba de hacerlo un poco mayor, para eso estaba el Mercado de Santa Rita. Pero ya hoy, no es así. Han pasado casi cincuenta años y el estilo y forma de vender y comprar, cambió.

Hoy, es una realidad, el estilo de comprar y de vender cambió. En las ciudades no hay sector que no se encuentre colonizado por el moderno sistema de tiendas rápidas o exprés y las tiendas de “cachacos”, las cuales por su gran poder de compras son beneficiarias de buenos descuentos y ofertas especiales que en el marco de la competencia trasladan a sus clientes para atraerlos.

Por todo esto, sin pretender posar de mercaderista, ni economista, ni mucho menos involucrado en estudios de mercado, o investigador del Banco de la República o de algún otro centro de investigaciones económicas, la realidad social, esa misma que describe el pedagogo Vygotsky como la enseñanza que se aprende del entorno o de la actividad social, o acudiendo al “sentido común” de Ortega y Gasset, pienso seriamente que el modelo de Mercados como el de Santa Rita, es un modelo obsoleto.

Una propuesta que invito a estudiarse es la de tomar en consideración que con la utilización de la mano de obra de los comerciantes de esta plaza de mercado se invite a que las cadenas de supermercados que operan en la ciudad participen como concesionarios del mismo; algo parecido a lo que se ha hecho con las plazas o zonas de comidas de los centros comerciales, donde muchos restaurantes y con diversidad de platos ofrecen comidas de todo tipo a los comensales en un mismo salón de concurrencia.

Es una propuesta que podría darle vida y oportunidad de sana competencia para que regrese al Santa Rita ese flujo de compradores que un tiempo tuvo.

Creo que insistir en el modelo anterior es caer en la obsolescencia y posiblemente en la quiebra de los comerciantes.

Para este 31 de agosto está anunciada la reapertura del “Santa Rita”, anuncios del que ya se tiene perdida la cuenta.

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